Parte 0 – Preámbulo: Las elecciones de las civilizaciones

Sistemas de poder y redes de vida:

dos concepciones opuestas de la misión de autoridad que pertenece a cada ser humano.

Acabamos de presentar y definir las dos formas de utilizar el poder para organizar una sociedad, ya sea en sistema de poder, sistema militar, político y policial, económico, teocrático, o en redes de vida social, sin centralización del poder pero en democracias directas locales participativas reunidas en torno a poderosas confederaciones.

Estos dos usos del poder, radicalmente opuestos, tienen su origen en una concepción particular retenida sobre el ser humano. Esta elección del lugar que se da al ser humano, a los ciudadanos, en el funcionamiento de un grupo social, es el acto fundacional de un poder. En otras palabras, ¿el poder lo ejerce todo el grupo social o lo ejerce una minoría que ha tomado el poder y que legitima su lugar a través de teorías, ideologías, modelos al servicio de los intereses particulares y privados de esta minoría?

Este lugar del ser humano se basa en el contexto relacional. En un grupo pequeño, la dinámica del grupo será más fácil de implementar y la gestión participativa sabe cómo desarrollarla en los grupos de resolución de problemas, los círculos de calidad, los grupos de mejora de la calidad, etc. Fuera de la empresa esta dinámica de grupo restringido concierne a los equipos deportivos, los grupos de proyectos ciudadanos, las asociaciones, etc.

Por el contrario, la idea común es argumentar que estos métodos de dinámica de grupo restringido no son transferibles a grupos sociales más grandes donde el número de miembros implica otros métodos de gestión, especialmente una gestión jerárquica como en los sistemas de poder.

Las relaciones entre Autoridad-Poder-Mando.

Es cometer a este nivel burdos errores y sobre todo ignorar que en cada grupo, sea cual sea su tamaño, se trata de comprender y organizar bien el funcionamiento del poder, es decir, las relaciones entre Autoridad – Poder – Mando.

El poder tiene como misión primordial la selección de los conocimientos que sirven a sus objetivos y la exclusión, el tabú de los conocimientos que perjudican los intereses que quiere desarrollar. En segundo lugar, la misión del poder se basa en la elaboración de las leyes, de las reglas que organizan el funcionamiento de la sociedad que quiere dirigir.

El mando se encarga de la aplicación de las leyes. Necesita otras habilidades que las necesarias para elaborar las leyes. La aplicación de una ley presenta muchas dificultades desde la interpretación de la ley, la adaptación de la ley a los casos particulares y a las particularidades locales, la adaptación a los ciudadanos que no la entienden o se niegan a aplicarla porque proponen una ley o una norma que para sus intereses es más acertada. Las cualidades de las personas encargadas del mando son primordiales, al igual que sus competencias para encontrar la adaptación de la ley caso por caso. Los responsables del mando pueden ser sustituidos si no cumplen su misión sin que sea necesario necesariamente cambiar una ley.

La autoridad representa entonces la fuente del poder y del mando. Nada que ver con el autoritarismo o la autocracia que son un estilo de mando utilizado en los sistemas de poder para imponer la voluntad o la ideología de los gobernantes. El comportamiento autocrático, en la comunicación interpersonal, es el primer paso de la actitud de agresividad, cuyos comportamientos más graves son saboteador, perseguidor.

La autoridad corresponde a los ciudadanos y delegan toda o parte de su misión de autoridad en aquellas y aquellos que tienen por misión ejercer el poder o el mando. En caso de crisis en el poder y el mando, los ciudadanos retoman su delegación de autoridad para ejercer ellos mismos temporalmente las misiones del poder y del mando, o para designar nuevos responsables para las misiones del poder y del mando.

Estas relaciones entre autoridad-poder-mando se desarrollan en un contexto cultural que define la cultura del grupo social. Una cultura de grupo incluye valores, normas y estilos de vida. La coherencia entre estos elementos garantiza la fuerza de una cultura para conducir a un grupo social hacia el objetivo que se ha fijado y que dirige la realización de sus finalidades, de sus misiones a través de los proyectos de vida que emprende. Los estilos de vida evolucionan con mayor frecuencia y rapidez. La juventud participa para muchos, pero otros grupos de edad o categorías sociales, como actualmente los ancianos, las personas al final de su vida, los ciudadanos excluidos del trabajo estable y remunerado adecuadamente, etc. sufren una evolución de sus modos de vida que pone en tela de juicio los valores y las normas en esta cultura del grupo social.

Los responsables de la misión de mando son los primeros en contacto con estos cambios en los modos de vida. O bien los dirigentes del poder les piden que supriman estos nuevos estilos de vida para mantener en el poder políticas conservadoras, o bien los dirigentes en el poder aceptan adaptar las leyes, las reglas a estos nuevos estilos de vida. Así, el ejercicio del poder puede ser bloqueado, cerrado a toda evolución o puede ser abierto, flexible para adaptarse a los nuevos modos de vida y modificar los valores y las normas de la cultura del grupo social.

El derecho constitucional

presenta las soluciones jurídicas elegidas para organizar las relaciones entre autoridad-poder-mando en el seno de una cultura política, económica, social, cultural adoptada por una nación, un conjunto de ciudadanos reunidos en torno a un mismo proyecto de vivir juntos en un territorio determinado o en todo nuestro planeta.

La historia del derecho constitucional en Francia desde 1789 es en este punto edificante, chocante. En el Antiguo Régimen, una disposición permitía garantizar una salida de la crisis con cierta flexibilidad: cuando las arcas del reino estaban vacías, el rey tenía la obligación de reunir a los Estados Generales, lo que ocurrió en 1789. Pero los revolucionarios y después sus sucesores hasta hoy, han tenido mucho cuidado de no reconducir esta medida, que sin embargo era de sentido común. En caso de crisis, cuando las arcas de la república están vacías o presentan un endeudamiento serio, los gobiernos pueden continuar sus políticas sin que los ciudadanos, de los Estados Generales, se inmiscuyan. Desde 1790, todas las constituciones francesas están así cerradas. Todos los cambios constitucionales ocurrieron después de guerras militares o después de disturbios civiles, y la Constitución de 1958 no fue una excepción a esta regla después de los acontecimientos de Argelia. Este bloqueo de nuestras instituciones y este rechazo de la intervención de los ciudadanos en caso de crisis política, económica y social contribuye a esta fractura entre los ciudadanos y sus dirigentes políticos y económicos, fractura que se ha profundizado considerablemente desde los años 2000. La costumbre republicana quiere que haya que pasar por la calle para cambiar de constitución y de régimen político. Pero estas nuevas constituciones cerradas no cambian las relaciones entre autoridad – poder – mando porque la autoridad sigue siendo confiscada por los dirigentes que tomaron el poder en 1789. En pocas palabras, el pueblo, el conjunto de los ciudadanos están apartados del ejercicio del poder y del mando.

El origen de esta situación chocante es conocido. Los revolucionarios de 1789 no tenían ningún proyecto serio para desarrollar una república conforme al ideal de libertad, igualdad, fraternidad. Ignoraban el funcionamiento de la época medieval, último período floreciente antes de la instauración del absolutismo real y de la centralización del poder. Este conocimiento sobre el funcionamiento de una organización en redes de vida se había perdido después de siglos de aislamiento y tabú.

La concepción de la autoridad, de la misión de autoridad ejercida por los ciudadanos fue inmediatamente objeto de conflictos políticos importantes. Aquí encontramos el enfrentamiento entre las dos concepciones del lugar del ser humano en una sociedad. El diseño de Jean-Jacques Rousseau sirve para legitimar los sistemas de poder, mientras que el de Freud permite explicar mejor el funcionamiento de las redes de vida. Rousseau se mantiene fiel a la concepción sostenida por el papado romano desde el Concilio de Nicea en el año 320-325. Sigmund Freud, ante la barbarie de la Primera Guerra Mundial y la llegada de la Segunda Guerra Mundial con los crímenes nazis y soviéticos, presentará una concepción mucho más realista y constructiva de la misión de autoridad perteneciente a cada ser humano.

Rousseau:

Considera que el ser humano es naturalmente bueno y que la sociedad lo corrompe. Este pensamiento encuentra su fuente en la religión cristiana y la Biblia: la creación de Dios hecha a su imagen solo puede ser buena. El análisis del funcionamiento de la sociedad en Rousseau es simplista, ya que su rechazo del absolutismo real sigue siendo confuso, ya que el rey también es naturalmente bueno al principio. Por tanto, son los cuerpos intermedios, las instituciones creadas para defender intereses particulares, los responsables de que la sociedad no funcione correctamente y de corromper al ser humano.

La iglesia católica romana va a utilizar el pensamiento de Rousseau para organizar la revolución francesa de 1789 en este sentido. La Convención carece de puntos de referencia intelectuales para legitimar su toma del poder. Antiguos clérigos, el abad Sieyès y el príncipe-obispo Talleyrand, ambos formados en el seminario de Saint Sulpice en París fundado por un jesuita procedente de Lyon, influirán en los trabajos de la Convención sobre esta cuestión del nuevo poder republicano. El abad Sieyès va a descartar la interpretación literal del pensamiento de Rousseau que conduce a la democracia directa local participativa cuando el pueblo se gobierna a sí mismo a nivel local. Rousseau no definió los medios y principios a utilizar para esta democracia directa. El Contrato Social de Rousseau no es más que una idea filosófica que ignora los principios jurídicos de la subsidiariedad, la alianza de los contrarios, la propiedad común para gestionar los bienes comunes, la utilización de una moneda plena…, como en el período medieval, en el tiempo de las catedrales, antes de la instauración del absolutismo real. El abad Sieyès, que desconfía del pueblo y de su nivel intelectual inculto, analfabeto, va a defender el uso de representantes del pueblo a través del funcionamiento de dos cámaras. Para el abad, el ser humano naturalmente bueno debe ser capaz de ejercer la función que Dios le ha confiado: gobernar la Tierra. No todos los ciudadanos tienen necesariamente esa capacidad. El sistema electoral debe ser censal: sólo los más ricos tienen derecho a voto. Aquí encontramos una ilustración de la ideología cristiana del papado romano todavía actual: por un lado, los pescadores que aún no conocen a Dios y su mensaje y por el otro, los buenos que se conducen según los preceptos de la iglesia tratando de convertir a los que viven en el pecado y la ignorancia de los preceptos divinos.

Algunos revolucionarios, como Robespierre, se opondrán a esta concepción apoyada por Sieyès para intentar establecer una democracia directa y mucho menos representativa. Serán los Jacobinos. Estas rencillas debilitaron la Revolución y Sieyès se alió con Napoleón Bonaparte para establecer el Imperio.

“Era un loco, su Rousseau; él nos llevó adonde estamos”.

Napoleón Bonaparte en Stanislas Girardin, el 28 de agosto de 1800.

En 1800, Rousseau murió hace ya veintidós años, pero sus teorías han impregnado desde entonces ampliamente la sociedad francesa.

Napoleón Bonaparte comentó esto con ocasión de una visita a Ermenonville, en la habitación donde murió el filósofo.

Fue entonces “simple” cónsul, tras el golpe de estado del 18 de Brumario que tuvo lugar nueve meses antes en París.

Fuente cita y para ir más lejos: Pierre-Louis Roederer, “Obras del conde P. L. Roederer”, 1854, reeditado en Forgotten Book, 2018.

Esta concepción del poder, de la autoridad y del mando, según el papado romano, se encuentra actualmente en la noción de Bien común. Este bien común no tiene nada que ver con la gestión de los bienes comunes que utiliza la propiedad común y la democracia directa local participativa, las redes ciudadanas de vida. Es más un ideal, el objetivo a alcanzar que una realidad cotidiana. La iglesia católica solo puede mostrar cómo caminar para llegar a ella. Existe porque Dios creó el mundo y el ser humano a su imagen, pero los pecados que cometemos (las actuales autopistas del pecado) nos impiden descubrirlo y caminar hacia él. La economía del Bien Común y sus tesis buscan, pues, mantener un sistema de poder jerarquizado basado en la revelación de un conocimiento divino y en el uso exclusivo de la propiedad privada. Los más ricos son legitimados porque son los más educados y en algún lugar son naturalmente buenos. ¡De ahí la fumadora teoría de la escorrentía natural de las riquezas de los más ricos hacia los más pobres, al menos los más pobres que aceptan trabajar según las reglas de los más ricos!

Mientras que la economía de los bienes comunes permite eliminar, como en la época medieval, la miseria, el hambre, el desempleo a través de la acción política llevada a cabo por las asambleas locales que utilizan la subsidiariedad para adaptar las soluciones óptimas a sus particularidades locales, como en la época de las catedrales, como en los pueblos primeros en Asia, Melanesia y otros lugares.

Freud:

al principio intenta explicar la violencia refiriéndose a la mitología, en particular griega: Eros, Thanatos, etc. En ese momento aún no se establece el conocimiento entre estos mitos y la leyenda, el misterio de los Andes que los descubrimientos arqueológicos más recientes van a explicar. Hablamos de esto en otro lugar. Hacia 1936, a raíz de su controversia con Bronislaw Malinowski, Freud tuvo el valor intelectual de descartar sus escritos declarándolos basados en teorías falsas. A través del ejemplo de los pueblos originarios y especialmente de los indígenas de las islas Trobriands en Melanesia, comprende los defectos y deficiencias de las sociedades patriarcales y las ventajas y ventajas de las sociedades matriarcales donde las mujeres ejercen un poder real. El libro de Malinowski: “La vida sexual de los salvajes de las islas Trobriands” demuestra que estos pueblos utilizan rituales poderosos y en particular la sexualidad a través de rituales orgiásticos para encauzar y evacuar la violencia individual y social. En el curso de estos ritos, es posible superar el tabú del inceste para garantizar precisamente la paz en el seno de un pueblo, de una tribu. Depende de la madre y de ella sola decidir por la felicidad futura de sus hijos que así, felices en sus parejas, participarán en la vida pacífica del pueblo.

Malinowski va a utilizar estos testimonios de vida amorosa y social para establecer la doctrina del funcionalismo para demostrar que las costumbres y los ritos sociales tienen una función para estabilizar un grupo social, reforzar su cohesión y desarrollar la paz social, utilizando sobre todo la libertad sexual, cuando precisamente Freud indicaba hasta entonces, que la represión de la sexualidad sería el fundamento del orden social… en las sociedades patriarcales. Hemos indicado el camino que desde el funcionalismo lleva al estructuralismo, a Claude Levi-Strauss y al desarrollo de la antropología, de la etnología en las ciencias humanas.

Después de 1936 y hasta su muerte en 1939, Freud desarrolló también la posibilidad de minimizar la violencia para cada ser humano, primero en él y luego a su alrededor. Desde entonces, también hemos descubierto el ejemplo del pueblo Moso en China, al pie de las tierras altas del Tíbet: este pueblo sin padre ni marido, donde el matrimonio mata el amor, y que vive diariamente la realización pragmática de los valores fundamentales de la humanidad: amor y paz. El amor entre seres humanos, la paz entre grupos sociales, entre culturas humanas.

Por mucho que la concepción del ser humano de Rousseau aporte bases intelectuales a la justificación de los sistemas de poder, tanto la de Freud, de Malinowski, del estructuralismo, el ejemplo de los pueblos primeros que no conocieron el estado centralizado y la sociedad industrial, sirven de fundamento para el desarrollo de nuestras redes de vida, sin sistemas de poder centralizado.

Autoridad Poder Comando en la dinámica de grupos restringidos.

El reconocimiento del papel de un grupo reducido no es consecuencia de un cambio de cultura paternalista, autocrática o el abandono de los sistemas de poder, sino consecuencia de una necesidad vital: abandonar el conformismo y la normalización para desarrollar minorías activas capaces de innovar y adaptar las nuevas tecnologías.

El grupo más pequeño fue el equipo de la Dirección General: se trata de hacer trabajar juntos a expertos en múltiples campos y luego, globalización obliga, a gerentes de culturas diferentes. En la organización de un grupo y para desarrollar la motivación, la pertenencia al grupo así como la dirección participativa de un equipo, encontramos las formaciones basadas en la dinámica de grupo ( Anzieu, etc. ). En este sitio presentamos una formación sobre el uso de la rejilla de Blake y Mouton..Estas formaciones se han convertido en clásicos imprescindibles en el desarrollo de los recursos humanos. 

En la década de 1980, la llegada de la microinformática y sobre todo de los autómatas programables a las fábricas, hicieron indispensables, por un lado, los grupos de proyecto para integrar estas nuevas tecnologías y, por otro, los grupos de mejora de la calidad, los círculos de calidad para eliminar las disfunciones en el proceso de producción de las riquezas en el seno de una empresa. El punto de partida es el reconocimiento oficial de que el 80% de los problemas del grupo son responsabilidad de la dirección, del sistema de mando jerárquico y de la organización del poder distante y opaco en los consejos de administración, donde, como en Francia, los asalariados no tienen derecho de voto en las asambleas generales de los accionistas. En el caso de los robots, los autómatas programables, los microordenadores y sus nuevos programas informáticos, la prioridad se convirtió inevitablemente en el aumento del nivel de competencias de todo el personal.

Jóvenes ejecutivos dinámicos, todos habíamos participado desde 1980 en la introducción de las nuevas tecnologías a base de automatismos en nuestras industrias y nuestros proyectos fueron rápidamente alcanzados gracias a la formación sobre la gestión colectiva, los métodos de resolución de problemas, las herramientas de los círculos de calidad, la gestión del tiempo y la caza de los ladrones de tiempo, etc. Sin embargo, en nuestra fábrica, cuando habíamos contado el aumento del valor añadido realizado, las ganancias de productividad ( más del 30% en 1986 ), que habíamos visto las cifras de nuestra participación ( 2,3 meses de salario bruto en 1986 ) y nuestro interés ( 1 mes de salario neto en 1986 ), pensábamos que iba a durar muchos años. Con un consultor de I.E.C.I. que vino a ayudarnos a automatizar algunas de nuestras instalaciones, llegamos al punto de constatar que este importante desarrollo de nuestras iniciativas y responsabilidades en nuestros grupos de proyectos y de mejora de la calidad ponía en entredicho el poder incluso en nuestras empresas: que se trataba de revisarlo de fondo para compartirlo entre todos los actores de la empresa y dejar de dejarlo en manos de los accionistas y de la dirección general.

La evolución decisiva se debió a la importante elevación de las competencias en la generalización de la versatilidad, pero también al desarrollo de la experiencia en cada servicio. Los cursos duraron más de un año y una semana, todo el personal administrativo y los ingenieros y técnicos regresaron al Liceo de la ciudad circundante para aprender el uso del paquete Lotus 1.2.3, la hoja de cálculo y el procesamiento de textos, el uso compartido de pantallas y la base de datos. Una copia de este paquete de software fue comprada y entregada al Liceo y los profesores de matemáticas formaron al personal sobre hojas de cálculo, gráficos, nubes de puntos y la derecha de los mínimos cuadrados, etc. Esto en 1986.

La eliminación de las disfunciones, la mejora de la comunicación y la organización del tiempo de trabajo jugaron a nivel de la autoridad: cada miembro del personal encontró una nueva motivación sobre todo porque participaba en el ejercicio de la toma de decisiones en su círculo de calidad o su grupo de proyecto. A nivel de mando, la gestión participativa eliminaba la mayoría de las dificultades. El poder estaba en manos del personal.

Un día, en la cafetería después de la comida del mediodía, nuestro director de establecimiento, antes de tomar su café, nos interpeló. Estaba tan preocupado que se deslizó al terreno de la confianza: temía por su puesto de director, ya que sus superiores en la sede de Francia, en la sede europea y en Home Office en la costa este de Estados Unidos, no tardarían en constatar, como él, que su puesto se había vuelto inútil. Desde la creación de los círculos de calidad y de los grupos de proyectos, la calidad de los expedientes sometidos a su firma nunca había sido tan elevada. Los problemas se resolvieron rápidamente y empezó a no entender mucho de los nuevos conocimientos adquiridos en la fábrica. Frente a la gestión participativa que organizaba de hecho el poder y el mando, él y su gestión paternalista e incluso autocrática hacían de ahora en adelante tarea. Su único argumento básico: Tenía que llevar a cabo una gestión autocrática como en el ejército en esta fábrica clasificada como Seveso porque tenía la responsabilidad de nuestras vidas frente a los múltiples riesgos de explosión, incendio, catástrofe industrial mayor de dimensión internacional.

El dilema se resolvió rápidamente. Después de un reparto equitativo de los beneficios de productividad obtenidos en 1986 y pagados en 1987 en concepto de participación e interés, sin olvidar las primas pagadas al final de los proyectos o en concepto de iniciativas individuales, en 1988, participación e interés se redujeron a medio mes de salario bruto. La Dirección de la filial Francia respondió que se trataba de una medida de equidad con respecto a las otras filiales del grupo dado que en Francia ya teníamos 5 semanas de vacaciones pagadas, la participación obligatoria, el interés y las ventajas de la seguridad social. En pocas palabras, el grupo había recabado información de otras empresas del CAC 40 que estaban de acuerdo en ese nivel de participación e interés. Para lograrlo, la filial France en su cuenta de resultados había transferido una provisión excepcional a su filial Europe, lo que ajustaba el resultado a este nivel de participación e interés. En este anuncio al Comité de Dirección de la fábrica, el jefe del servicio de mantenimiento y obras nuevas que tenía la responsabilidad de la automatización de toda la fábrica, repulsado por esta política, exclamó “¡los bastardos financieros! “. Desde ese momento mi interés particular en la eliminación de los desgraciados financieros y de la oligarquía financiera anglosajona en general. La continuación de los eventos fue el cierre de los círculos de calidad, lo que el personal no comprendió y la creación de un servicio de calidad y metrología con la contratación de ingenieros y técnicos especializados en este campo… y la compra de una mesa de mármol para las mediciones láser y otros.

A principios de 1990, durante una conversación telefónica con el consultor de IECI, que también estaba decepcionado por el fin del movimiento de calidad total en Francia, concluyó que los asalariados a través de este movimiento habían tomado el poder de hecho en las empresas gracias a sus nuevas competencias para lograr la automatización de los talleres y la organización de la gestión participativa. Los accionistas se habían dado cuenta de la pérdida de su poder y mando, al igual que nuestro director de establecimiento alrededor de su café. 

Sabemos desde entonces que el poder de los accionistas propietarios privados, ha utilizado estas ganancias de productividad para confiscar estas ganancias y utilizarlas en su estrategia de dominación del mercado para realizar costosas operaciones de compra de competidores, OPA y fusión-absorción con el fin de lograr otras ganancias de productividad a través de economías de escala hechas posibles por la globalización de la economía y para el beneficio exclusivo de los accionistas de las empresas ganadoras. Recientemente, la familia y los accionistas de esta multinacional estadounidense vendieron la compañía a Dow Chemical y la fábrica que contaba con más de 700 empleados tiene una plantilla cercana a los 250. ¡Los accionistas siguen ganando, no nosotros! 

La gestión colectiva de los negocios a principios de los años 90 fue reemplazada por la administración de conocimientos: los empleados tenían que dar sus conocimientos por escrito para poder registrarlos en las bases de datos. Un empleado podía estar ausente o despedido, sus conocimientos permanecían en la empresa. Luego vino Risk Management: los accionistas, acosados por los escándalos ENRON y otros, desconfiaron de los empleados, incluidos los directivos, que pueden desviar recursos de la empresa a sus beneficios y perjudicar así los beneficios de los accionistas. Se impuso una carta a los asalariados con un compendio de los procedimientos a seguir so pena de sanciones. Fue el regreso del neotaylorismo a todos los niveles suprimiendo las iniciativas individuales y la creatividad del personal. Finalmente, el poder y el mando de los accionistas se tradujeron en reestructuraciones de empresas, deslocalizaciones… La competitividad rechazó la elevación del nivel de las competencias, la modernización de la herramienta de producción y entre las cuatro fuentes de aumento de productividad se utilizaron los cambios estructurales (deslocalizaciones) y sobre todo las economías de escala negativas (reducciones de personal y de costes salariales, gastos de personal). La estandarización de las normas de ahorro contable eliminó toda gestión de grupos pequeños y todo carácter de organización humana en la mayoría de las empresas.

Hoy, este problema ha desbordado el marco de las empresas para convertirse en un problema político importante y plantear una verdadera elección de sociedad, el que aquí presentamos: sumisión en sistemas de poder o vivir libre trabajando en redes de vida social.

Una introducción al Derecho.

Autoridad – Poder – Mando es también un cuestionamiento propicio para una iniciación al derecho, utilizando inicialmente el marco de referencia de la instrucción cívica y el más detallado del derecho constitucional.

La acción de formación presentada aquí se basa en el curso montado por Gérard para servir de introducción al programa de Derecho en clase de Primera en su liceo. Antes de lanzarse inmediatamente a la descripción de las diferentes ramas y fuentes del Derecho, Gérard movilizaba la experiencia de sus alumnos en la vida en grupo (familia, compañeros, club deportivo, etc.). ) para aclarar que los miembros del grupo están obligados por razones prácticas a delegar toda o parte de su autoridad en una minoría dirigente encargada de especializarse en la redacción de normas de vida común. Cuando el grupo es limitado y esta delegación es inútil, queda la cuestión del mando: que se encarga de aplicar y hacer cumplir las normas. Rápidamente los estudiantes entienden que esta misión necesita habilidades relacionales importantes así como cualidades de sinceridad, honestidad, negociación. Estas capacidades son por otra parte objeto de formación en comunicación y organización, desarrollo personal ( assertividad, etc. ) y los alumnos reconocen rápidamente que un mando repartido entre los miembros del grupo según las competencias aportadas por cada uno, conduce a un estilo de gestión participativa mucho más eficaz y eficiente que una dirección autocrática o paternalista. 

Un desciframiento de la vida política y de nuestras instituciones.

En el ámbito del derecho constitucional, la organización del poder actualmente enseñada se basa en logros de la historia francesa. Después del viernes 13 de octubre y la destrucción de la orden del Temple, el desarrollo del absolutismo real se encontró con numerosas impugnaciones, la guerra de los cien años fue una entre otras. Para pacificar el país y limitar el absolutismo real basado en el derecho divino, hubo que esperar a Charles Louis de Secondat, barón de La Brède y de Montesquieu y su obra de 1748, El espíritu de las leyes. Montesquieu establece el principio de la separación de poderes entre ejecutivo, legislativo y judicial. Fue en el momento de la revolución y de la instauración de la República cuando este principio fue incorporado a la Constitución de 1791.

Montesquieu

Ya se ha introducido un error por Montesquieu: olvidó el poder militar, el poder de la espada. Ciertamente, podemos admitir que se da a entender que este poder se confunde con el poder ejecutivo. Sin embargo, esta omisión tiene como consecuencia atribuir el monopolio del poder militar al jefe del ejecutivo que podrá utilizarlo para defender su poder. Montesquieu, como sabemos, militaba por un poder real ilustrado y no había ampliado su marco de razonamiento más allá de una realeza constitucional (al inglés, por ejemplo). Por lo tanto, para cambiar al líder y a la minoría dirigente, el pueblo o los opositores se ven obligados a ponerse en la ilegalidad, a tomar las armas y a derrocar por la fuerza militar al poder en el poder (ejecutivo, legislativo y judicial). Recordamos que Francia nunca ha logrado cambiar de constitución sin conocer bien guerras militares o guerras civiles, la constitución de 1958 no escapa a esta tradición desafortunada ( los personajes de la novela “De Eleusis a Dendérah, la evolución prohibida” organizarán un orden caballero y cuando los dirigentes de nuestros sistemas de poderes intenten destruirlo, los caballeros dirigirán la lucha militar y la ganarán. ) 

El segundo error de Montesquieu fue no ver que el establecimiento de una separación de poderes no es más que una organización más democrática de un sistema de poder. Más allá de esta organización, queda la cuestión esencial: el sentido de ese poder, su finalidad. Montesquieu se limita a organizar el poder y el mando, no toca la autoridad en el sentido que aquí precisamos. No buscó los orígenes del poder real tanto en la tradición faraónica egipcia como en la tradición judía, como en la cultura celta. La realeza encuentra su legitimidad solo en el ascenso al trono de un iniciado capaz de establecer la alianza entre Dios y un pueblo y Montesquieu no se acordó de que en los Evangelios, Jesús destruyó esta forma de organización del poder real centralizado en el corazón de un sistema, abriendo el camino de la liberación de los pueblos y restableciendo una organización en red a través de las comunidades cristianas. Mientras un análisis no cuestione un sistema de poder y no plantee la elección fundamental entre organizarse en sistema u organizarse en red, este análisis es sesgado, incompleto y conducirá inevitablemente a una oposición que se sentirá traicionada, engañada por una minoría dirigente que ha sabido imponer la elección del sistema para ir a la conquista de riquezas materiales de las que tendrá el monopolio. Montesquieu no podía llevar a cabo su análisis tan lejos, sin lo cual habría restaurado la organización en red del tiempo de las catedrales y suprimido el absolutismo real. ¿No se atrevió, quiso, sabía qué límites ponía a su separación de poderes? ¿Ha retrocedido ante lo prohibido y el tabú? Dejando estas rencillas a los historiadores y a los críticos literarios, no es menos cierto que Montesquieu no era un poeta, que no tenía experiencia en el uso de la primera fuente de conocimiento personal, en el camino iniciático. Sólo utilizó su conocimiento intelectual, racional. 

La revolución de 1789 al plantear el principio de que el pueblo es soberano cambió la naturaleza de la autoridad para reconocerla a cada ciudadano. Ya no viene de un rey que la recibió de Dios. Pero después de este principio, fue la confusión cuando se trató de superponer a estas tres situaciones básicas; autoridad, poder, mando, el sistema de separación de poderes. El abad Sieyès no quería este principio, ya que se limitaba a la organización de la iglesia cristiana centrada en el papado y en una elite dirigente porque era sabia como en los tiempos de Roma y de la Galia. Los revolucionarios descartaron esta posición para adoptar el principio de la separación de poderes como uno de los pilares de la República y de las democracias. Pero esta medida es ante todo una precaución, una prohibición a un retorno del absolutismo real. La República trata de mantenerse en su lugar, pero no dice nada sobre su proyecto a medio y largo plazo o más bien no sabe adónde ir y qué cultura republicana establecer con valores, normas y estilos de vida.

En lugar de una cultura republicana que pudiera retomar los elementos de la cultura del tiempo de las catedrales, con la condición de saber leer la historia que acompaña a la época medieval anterior a 1307, los revolucionarios después de 1789 permanecieron al nivel de las ficciones y utopías como la más famosa: libertad, igualdad, fraternidad. Seguimos aquí al nivel de los ideales republicanos y lo propio de un ideal, una vez mostrada una dirección, es que ese ideal nunca será alcanzado. En nombre de los ideales, los líderes de los sistemas de poder pueden decir todo, ya que nadie es capaz de describir el camino que hay que seguir para llegar al ideal. Cada vez que un líder republicano se refiere a un ideal, en realidad miente porque no conoce el camino para realizarlo. Ya no estamos en el centro de la separación de poderes en el marco de la organización del poder republicano, sino sólo en el centro de la separación, al borde de la brecha, de la inevitable fractura entre los ciudadanos y los hombres, mujeres políticas que se hacen elegir para dirigir la República y las democracias situadas en el marco de los sistemas de poder. Este mecanismo político falaz lleva entonces todas las semillas de la dictadura y, como mínimo, el retorno a un absolutismo del poder ya no ejercido por una monarquía y su aristocracia sino por otra clase dirigente que quiere convertirse en la más rica, la alta burguesía de negocios en la nueva sociedad industrial.

No vamos aquí en esta introducción que presenta la elección de civilización entre sistemas de poder y redes de vida social, profundizar en el funcionamiento de los sistemas de poder que haremos en la parte 2. Nos quedamos solo en lo esencial: el uso de dogmas e ideologías, fábulas, para enmascarar el propósito de la minoría que acapara el poder y el mando, maximizar sus beneficios y enriquecerse sin límites.

Hannah Arendt

El uso de ideales y dogmas, de ideologías para instaurar una dictadura, pudo comprobarse desgraciadamente durante el siglo XX. Hannah Arendt ha estudiado estos mecanismos totalitarios:

“Cuando todo el mundo te miente constantemente, el resultado no es que creas esas mentiras, sino que ya nadie cree nada. Un pueblo que ya no puede creer nada no puede hacerse una opinión. Se le niega no sólo su capacidad de actuar, sino también su capacidad de pensar y juzgar. ¡Y con un pueblo así, puedes hacer lo que quieras! “

Para apoyar este análisis, podemos precisar cómo los tiranos van a poner en marcha esta sumisión criminal además de la mentira permanente:

En 1796, Benjamin Rush, firmante de la declaración de independencia de los Estados Unidos, declaró:

“A menos que incluyamos la libertad terapéutica en nuestra Constitución, la medicina algún día instalará una dictadura que no podemos concebir en este momento”.

Recordemos también que en 1979, en el programa “Hablemos de medicina” dirigido por Jean Paul Escande, Jacques Attali afirmó:

“La forma absoluta de la dictadura es que cada uno de nosotros tenga la voluntad libre de comportarse como un esclavo… ¡Es a través de la medicina y de la relación con la muerte que este nuevo sistema totalitario se instala!”

Desde los años 2000 y las diferentes pandemias “no logradas políticamente para instaurar una tiranía”: la gripe A (H1N1) especialmente, podemos entender la crisis sanitaria mundial de la COVID 19 y sus campañas de vacunación forzada como el éxito de esta tiranía basada en el uso de la medicina. El deseo de llevar la máscara y de precipitarse sobre todos los recordatorios vendidos por Pfizer y Moderna, líderes de Big Pharma creada por John Rockefeller para enriquecerse con sus medicamentos derivados del petróleo y de la Química, esta envidia se analiza así como las mentiras vertidas por los medios de comunicación propiedades de los multimillonarios de la oligarquía financiera anglosajona.

En cuanto a hacer, en respuesta a Hannah Arendt, podemos traer otras citas más constructivas:

“Bien informados los hombres son ciudadanos, mal informados se convierten en sujetos”.

Alfred Sauvy.

“El hecho de que los hombres se beneficien poco de las lecciones de la historia es la lección más importante que la historia nos enseña.”

Soy Aldous Huxley.

“Los verdaderos hombres de progreso son los que tienen como punto de partida un profundo respeto del pasado. Todo lo que hacemos, todo lo que somos, es la culminación de un trabajo secular. “

Ernest Renan.

“El mundo es peligroso de vivir no por los que hacen el mal sino por los que miran y dejan hacer”.

A. Einstein.

“Créeme, no temas a los bribones ni a los malos, tarde o temprano se desenmascaran. Temed al hombre honesto que se equivoca; es de buena fe consigo mismo, quiere el bien y todo el mundo confía en él; pero, desafortunadamente, se equivoca en los medios de procurárselo a los hombres.”

Fernandino Galiani, economista italiano, 1770.

“Y cualquiera que sea el daño que puedan hacer los malos: el mal que hacen los buenos es el más perjudicial de los males”.

Friedrich Nietzsche, 1885.

Aquí no vamos a jugar a los buenos y a los malos, pero está claro que recuperamos nuestra elección de civilización entre sistemas de poder y redes de vida social. Los “buenos” que se ingenian para que todo vaya para mejor en los sistemas de poder, olvidan, no saben, no ven quién dirige su sistema de poder y cómo son manipulados, incluso en el caso de que hayan comprendido que se les miente todo el tiempo.

Mussolini, Hitler, Lenin, Stalin, pero también Churchill, Roosevelt, ¿supieron y comprendieron qué minoría dirigente los utilizó para maximizar sus beneficios? ¿O han sido escogidos justamente porque se someterían sin comprender nada a este delirio insensato de querer conquistar imperios masacrando a sus pueblos en guerras destinadas a obtener beneficios excepcionales imposibles en tiempos de paz y la posibilidad de saquear las riquezas de los vencidos? Esta minoría dirigente que quiere permanecer en secreto es conocida, es la secta de los puritanos anglosajones que utilizan el dogma de la predestinación para imponer sus directivas divinas que han establecido como predestinados a gobernar el conjunto del mundo que vive en nuestro planeta, volveremos sobre ello más adelante en la parte 2 de este ensayo.

Sin embargo, desde 1936, las voces advertían a los pueblos:

“Se cree morir por la patria; se muere por industriales “

Anatole FRANCE (1844-1924), L’Humanité, 18 de julio de 1922.

“La guerra, una masacre de gente que no se conoce, en beneficio de gente que se conoce pero no se masacra”. Paul Valery

En cuanto a las preguntas sobre las creencias de la gente, la actitud de los líderes:

“A veces la gente no quiere oír la verdad, porque no quieren que sus ilusiones se destruyan”

Friedrich Nietzsche

“Los grandes hombres llaman vergüenza el hecho de perder y no el de engañar para ganar. “

Maquiavelo Nicolás (1469-1527) Florencia – Italia.

“La tiranía de un príncipe en una oligarquía no es tan peligrosa como lo es la apatía de los ciudadanos en una democracia”

Montesquieu (1689-1755)

“No hay tiranía más cruel que la que se ejerce a la sombra de las leyes y con los colores de la justicia.”

Montesquieu.

En esta elección de civilización hay una constante:

“Un hombre consciente y de pie es más peligroso para el poder que diez mil individuos durmientes y sometidos”

Mahatma Gandhi.

La principal mentira en un sistema de poder se refiere a la noción de autoridad, la misión de autoridad que pertenece a cada ser humano. Esta misión de autoridad es confiscada por la minoría que dirige un sistema de poder. Para ocultar esta usurpación del poder, ella hace hincapié en un principio de separación de poderes. Cuando se instaura una dictadura, esta separación de poderes figura siempre en las leyes constitucionales, pero en la práctica, el dictador concentra todos los poderes y los ejerce haciendo lo que quiere.

Hay que poner fin a esta confusión sumaria e inculta que coloca a autoridad y autoritarismo casi en el mismo plano, permitiendo así al que manda, para hacerse obediente en particular a los disidentes que piensan de otra manera, recurrir a las sanciones más severas para defender su poder confundido con sus intereses personales. Autoritario es un estilo de mando. Cuando el que manda respeta la autoridad de los miembros del grupo, no necesita utilizar un estilo autoritario. Por el contrario, el estilo de participación es evidente y es el único que hará que el grupo avance en la consecución de sus objetivos y motivará a cada uno de los miembros. La democracia no se puede acomodar a las vías extremistas que reclaman cada vez más autoritarismo en la izquierda o en la derecha. No es así como se encarrila un sistema, sino que es así como se empiezan a cometer los más horribles crímenes contra la humanidad. 

Alfred de Musset, haciendo un balance de la Revolución de 1789 y después del Imperio, tuvo esta observación perspicaz:

Pero todo poder en la tierra muere cuando el abuso es demasiado grande. ¡No hay poder que no vaya a sus límites y luego más allá!”

Todo poder en un sistema corre a una dominación cada vez mayor, simplemente porque el objetivo del sistema corresponde a una voluntad de conquista, de dominación de los demás. El abuso del poder por parte de la minoría gobernante del sistema provoca su caída porque el pueblo derroca a esta minoría por las armas. Todavía hay que abandonar, abandonar los sistemas de poder, algo que no se ha hecho desde el viernes 13 de octubre de 1307 en Francia y no es por falta de haber intentado sino por falta de conocimiento sobre nuestra historia y sobre este derecho prohibido por la minoría que dirige los sistemas de poder, derecho prohibido que precisamente nos permite abandonar sus sistemas de poder.

Autoridad Poder Comando en las Redes de Vida Social.

Acabamos de ver el caso de los Círculos de Calidad en las fábricas francesas durante los años 1980. En pocos años el movimiento Calidad Total con la gestión participativa y el uso de las fuentes de ganancias de productividad que son la modernización de la herramienta de producción y la elevación del nivel de las competencias, ha logrado una reducción de 200 mil millones de francos sobre los 300 mil millones que costaba la no calidad en la herramienta de producción industrial francesa. También explicamos cómo este movimiento social fue detenido y luego prohibido por los accionistas y propietarios privados de los medios de producción.

Para comprender mejor las consecuencias de esta elección de civilización entre sistemas de poder y redes de vida social y sin profundizar ya en el funcionamiento de las redes de vida, lo que vendrá en la parte 1, vamos a abordar aquí los elementos esenciales de este funcionamiento, empezando por

el uso de nuestras dos fuentes de conocimiento, un ejemplo.

Uno de los últimos usos de las fuentes espiritual e intelectual en Europa, en la tradición de los templos de las orillas del Nilo y de la Antigua Grecia, fue el desarrollo del movimiento monástico y principalmente la orden benedictina. La historia se menciona en la parte 3. En esta historia, un caso puede ilustrar por sí solo la cultura humanista de las redes de vida social y cómo es posible nombrar al poder a un ser humano particularmente dotado en el ejercicio de su misión de autoridad.

El joven pastor Gerbert

quiere instruirse y se convierte en novicio en el convento de Saint-Géraud-d’Aurillac. Tiene un gran talento en matemáticas y física. Cuando un príncipe de Aragón pasa al convento, el prior le pregunta si en Aragón no habría profesores capaces de continuar la formación del joven Gerberto. Así estudió en las universidades árabes y judías de Toledo o Córdoba. Introdujo así en el oeste los números árabes y probablemente el álgebra, solución óptima presentada por el ejercicio de la subsidiariedad ascendente mucho mejor que el uso de los números romanos para trabajos de geometría, arquitectura, ingeniería civil y militar, astronomía…. Elegido Papa con la ayuda de los dirigentes benedictinos, impuso la “tregua de Dios” a los jefes francos que no cesaban de pelearse para saquear las riquezas de unos de otros y extender sus territorios feudales. Su conocimiento de la historia de los bereberes e íberos, judíos y musulmanes, extraído de su estancia en España, le llevó a fijar como objetivo al movimiento benedictino la conquista de Jerusalén y Palestina. Había comprendido la importancia de las Tablas de la Ley, probablemente más a través de sus estudios con los estudiosos musulmanes que con los dirigentes del papado romano.

Gerberto se convirtió en el papa Silvestre II, en el año mil, comenzó la preparación del regreso a Tierra Santa para los cristianos con el fin de encontrar el conocimiento perdido pero probablemente salvado bajo la arena o el templo de Jerusalén según la costumbre de los grandes sacerdotes de los templos de las orillas del Nilo. El conocimiento enterrado bajo la arena en Egipto estaba en ese momento fuera del alcance de los monjes benedictinos, fue redescubierto para los europeos durante la campaña de Egipto dirigida por Bonaparte y Kléber, el iniciado entre otros del círculo de los carboneros del alto Doubs que organizará la iniciación de Bonaparte en la gran pirámide de Giza. Silvestre II confiará esta preparación al viaje a Jerusalén a los monjes de Cluny. Cluny generalizará el uso de los números árabes y realizará el matrimonio de las culturas presentes en esa época: cultura griega y romana, judía, musulmana y árabe, celta. Pero este conocimiento permanecería incompleto mientras la fuente de la civilización mediterránea, la fuente egipcia ya presente en el Monte Cassin en los manuscritos rescatados de la biblioteca de Alejandría, en el saber aportado por Juan, Antonio, Pacôme desde el templo de Dendérah y su doble casa de vida, mientras esta fuente no se encontrara más para completar la cultura europea puesta en marcha desde Cluny. Para lograrlo, había que buscar en Jerusalén los vestigios del saber transmitido por Moisés, Moisés el egipcio y perseguido por Salomón. En este saber elaborado a través de la utilización de nuestras dos fuentes de conocimiento, se encontraba el saber espiritual vinculado a los misterios de la vida y, en particular, a los encuentros con la presencia divina, con la que se establece la alianza entre los seres humanos que la reconocen y la presencia divina.

Sabemos que el objetivo benedictino de establecer Jerusalén como una ciudad abierta a todas las religiones presentes en la Tierra fue traicionado por los jefes de guerra francos, para quienes esta ciudad era ante todo un botín de guerra y sus habitantes, un pueblo que debía masacrarse antes de ocupar militarmente la región. Tras la matanza criminal de los habitantes durante la conquista de Jerusalén el 15 de julio de 1099, la orden benedictina decidió tener su propio ejército. Bernardo de Claraval redactó entonces las reglas de los monjes soldados de la Orden del Temple.

Autoridad y conocimiento espiritual

No vamos a seguir discutiendo sobre el conocimiento espiritual encontrado en Jerusalén ya que ahora tenemos acceso al conocimiento de los templos de las orillas del Nilo y esencialmente al conocimiento enseñado en Dendérah, el templo más antiguo y inicialmente en posesión de la más alta iniciación. Hoy este conocimiento no es solo histórico, vive y recorre las generaciones de la humanidad a través de aquellas y aquellos, desde la infancia hasta el final de nuestra condición humana, que caminan por el camino de su iniciación a los misterios de la vida. Profundizaremos este conocimiento en la parte 4 cuando presentemos la realización de las obras y especialmente la obra del matrimonio de culturas a partir de nuestras dos fuentes de conocimiento.

Volviendo a Autoridad Poder Mando, el iniciado al encuentro con los misterios de la vida y de la vida después de la vida humana sabe cuáles son las presencias que ejercen el Poder y el Mando sobre la vida humana y que tienen el conocimiento sobre el funcionamiento de nuestros universos. Este poder y este mandamiento no son de este mundo. ¿Y la Autoridad? Permanece en la posesión del ser humano, se traduce invariablemente en la misión de autoridad: minimizar la violencia en nosotros y a nuestro alrededor para establecer los valores de amor y paz, valores fundadores de una humanidad reconciliada en su condición humana mortal a nivel de nuestro cuerpo carnal.

El iniciado a través de su caminar iniciático y espiritual comparte la experiencia de sus encuentros con las presencias de la vida después de la vida humana. En cada encuentro, una vez completada su iniciación y establecido su diálogo del alma para el alma, el iniciado comprendió que los primeros serán los últimos y los últimos los primeros. Los seres humanos son obviamente los últimos después de estas presencias que gobiernan nuestra condición humana. Sin embargo, en los encuentros, los primeros incluso bien presentes no actúan si el postulante o el iniciado no formula una solicitud.

El iniciado debe actuar primero y las presencias responderán. Alfred de Musset presentará esta realidad espiritual escribiendo: Dios habla, tenemos que responderle. Este verso es parte de su poema Tristeza. Sí, todavía está en la etapa de la tristeza porque su enfoque iniciático no está lo suficientemente desarrollado, sigue al nivel de una comprensión simplista, incluso religiosa. Rimbaud va a continuar esta constatación de Musset para ir al diálogo del alma por el alma y convertirse en vidente. Nuestro discurso va más allá, no solo llamativo porque es el punto de partida, convertirse en vidente pero luego no responder sino atreverse a preguntar y ellos (ellos) responderán! Los primeros serán los últimos y los últimos serán los primeros en el diálogo del alma por el alma en nuestros encuentros con los misterios de la vida.

La autoridad en el plano espiritual es pedir y se le dará. En el plano intelectual, es minimizar las violencias que están en nosotros y a nuestro alrededor y que forman parte inherente de nuestra condición humana a los orígenes biológicos animales en el planeta Tierra.

Por lo tanto, es fácil comprender la complementariedad entre esta enseñanza espiritual y la enseñanza intelectual. El iniciado ha superado el miedo a la muerte, ha recibido el don de amor absoluto y con la enseñanza intelectual y racional, es capaz de compartir y poner en marcha los medios para vivir en paz y dignidad, justicia y humanidad en el planeta Tierra respetando la Vida desde la del planeta, desde su vegetación, sus animales, sus recursos naturales, sus océanos hasta la Vida que vive en él y es la misma en cada uno de nosotros.

También es fácil admitir que, evidentemente, el iniciado no se someterá a un Poder y a un Mando autocrático, tiránico, a las ideologías impuestas por los dirigentes de los sistemas de poder económicos, políticos, militares y de las teocracias fanáticas.

Para él, la elección de civilización no es tan clara y clara, determinada! Comparte sus conocimientos espirituales e intelectuales entre las redes de vida social… pero también la memoria de sus predecesores asesinados, encarcelados y rechazados por los dirigentes de los sistemas de poder.

Antes de ir a la misión de autoridad del poeta entre nuestras redes de vida social, como acabamos de ver las consecuencias de la elección de civilización a nivel político, social y cultural, vamos a abordar los elementos de esta elección a nivel económico y de la percepción del trabajo.

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