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El poeta ante la impostura económica

 

No es la primera vez que utilizamos la palabra “impostura”. Cuando éramos estudiante, tomamos el partido de cortar el nudo de las fábulas que nos asignan a residencia y los dirigen en este sistema de poder, nosotros sabíamos todo el peso de las mentiras, de los cinismos e hipocresías que están ante nosotros. No somos la solos, ciertamente no sino esta crisis financiera y económica, esta guerra económica desde 2007 revelamos las maniobras, los dogmas, las mentiras, el cinismo de nuestros adversarios. En enero de 2011, en el discurso del poeta a los Glières, dimos el cabo, designado nuestros enemigos: los vencedores de la segunda Guerra Mundial. Vencedores puesto que son ellos quienes la quisieron, como la primera de 1914-1918; son ellos quienes armaron a los nazis después de haber financiado y haber implicado la banda a Trotsky en enero de 1917 en los locales del Sandard Aceite de Rockefeller cerca de Nueva York con objeto de las guerras que iban a enriquecerlos fabulosamente cuando soviéticos y nazis terminarían por se entretuer para dejar lugar a un Gobierno mundial de la oligarquía financiera que declarará que es el único capaz de evitar las Guerras Mundiales garantizando el desarrollo económico de todo el pueblo a través del libre comercio y las teorías de Ricardo, Malthus y de otros. El 8 de febrero de 2010, en un restaurante de Nueva York, 5 dirigentes de hedges funds sobre los consejos e información de los bancos, en particular de Goldman Sachs, se ponen d ` acuerdo para especular contra el euro atacándose en primero contra Grecia y su deuda pública que hacen estallar a través del aumento desvariado de los tipos de intereses que se aplican a los empréstitos de los Estados europeos. Estas maniobras se siguen día a día, especialmente durante el otoño 2011 luego en 2012 cuando los Estados de la Unión Europea deciden reforzar la gobernanza de su moneda única con Tratados que instauran un nuevo poder central tecnócrata financiero privado sobre los Gobiernos y el pueblo.

Junto a esta guerra financiera y esta dictadura de los fondos de inversiones y los bancos centrales privados, algunos economistas dan también con la voz y la pluma para que denuncien y que pongan al día la impostura económica que controla el liberalismo y su doctrina del libre comercio, de la libertad necesaria de los mercados a la cual el pueblo debe doblarse en una oferta libremente estada de acuerdo, si es posible, dado que no tiene otras alternativas según estos impostores y como lo declaraba con la magnífica insolencia ignorantes y de la ingenua y estúpida obstinación culpable, la Sra. Thatcher en Londres en los años ochenta: la sociedad no existe, sólo hay los mercados, por lo tanto no hay alternativa al liberalismo económico. A principios de marzo de 2012, sacó la traducción francesa del libro del economista Erik S. Reinert: “Cómo los países ricos se han convertido en ricos. Porqué los países pobres siguen siendo pobres”, publicada en las ediciones de la Roca. El autor nos gratifica de una presentación encendida de la historia de la economía, las dos escuelas, y sobre todo pone de relieve el proceso de creación de riquezas, el círculo virtuoso de los rendimientos crecientes así como el círculo vicioso de los rendimientos decrecientes que deja los países en la pobreza. La historia de los autores y hechos económicos ponen de manifiesto que desde la antigüedad, algunos sabían cómo desarrollar una ciudad, una región, un país al igual que de otros ha sabido hundir y mantener pueblo en la pobreza, principalmente a través del colonialismo y los rendimientos decrecientes. Vamos a utilizar este libro para consolidar nuestra posición sobre fileane.com. No vamos aquí a retener la historia del pensamiento económico ni la demostración que explica cómo las instituciones de Washington, el FMI y Banco Mundial, ha sabido désindustrialiser países como Mongolia, Perú para volverlos pobre. Algunos rechazaron esta doctrina del libre comercio de Ricardo y escaparon a la pobreza, encontramos los ejemplos de Argentina, de Irlanda y sobre todo los países asiáticos, Corea del Sur, Japón y China. Es un elemento importante de la impostura hacia los países pobres: , países ricos desarrollamos nuestra industria gracias al proteccionismo pero ustedes, los países pobres, le prohibimos peor el proteccionismo y tanto si no puede industrializarse. Estos países pobres deben pues hacer como hicieron los países ricos pero sobre todo no adoptar los discursos actuales de estos últimos. El segundo elemento de la impostura se refiere al control del proceso de creación de las riquezas con los rendimientos crecientes. Los dirigentes de los sistemas de poder económico siempre lo han conocido desde la Antigüedad pero en función de sus intereses particulares, lo prohibieron o dirigido, arreglado en varias ocasiones y esto siempre se terminó por períodos de miseria y rebelión de la miseria. Ahora bien, nos ocultan que estamos hoy en tal período de crisis y vuelta de la pobreza precisamente porque eligieron utilizar estas doctrinas liberales contrarias al círculo virtuoso del crecimiento, para defender sus ingresos y sus riquezas personales sacrificando una vez más el bien común. Retenemos el corazón de la observación de Reinert en este libro: el proceso de creación de riquezas que salió bien ayer en ciudades organizadas en redes, en sistemas de poder y que utilizaremos mañana en el desarrollo de las redes de vida.

Nuestro lector conoce nuestras observaciones sobre el tiempo de las catedrales, este período floreciente en Europa entre 1100 y 1307. La filiación entre los caballeros templiers, los monjes benedictinos, el movimiento cénobite desde el año 500 al Monte Cassin y la filiación, la relación directa entre el Monte Cassin y la conservación de las enseñanzas y del conocimiento de Dendérah y Eleusis, no sufren ningún conflicto. El contenido de este conocimiento salvaguardado de los templos egipcios fue combatido por el papado ya que viene a contradecir los dogmas de la Iglesia romana y sobre todo, valoriza la fuente iniciática, el planteamiento espiritual que se opone a la voluntad teocrática de los dirigentes de los sistemas de poderes religiosos, en primer lugar del sistema de poder teocrático cristiano como en segundo lugar de los poderes teocráticos musulmanes y de las otras teocracias religiosas que prohíben el planteamiento individual espiritual. El libro de Reinert publicado en 2007 en Londres se basa en la historia de la economía para enfrentar las teorías y las situaciones reales que demuestran cómo algunos países, algunas ciudades se han enriquecido y se han desarrollado mientras que los países ricos condenan otros han seguido siendo pobres u hoy a seguir siendo pobres. Hasta ahora sobre fileane.com, mostramos el funcionamiento de las organizaciones en redes a nivel “jurídico” e institucional: el principio de subsidiariedad, la alianza de los contrarios, la democracia local participativa, la capitalización de los derechos sociales indisociable de la capitalización de las acciones comerciales y con todo prohibida y tabú. Con el libro de Reinert, tenemos las bases económicas que vienen a completar las bases institucionales: cómo se construye el círculo virtuoso del crecimiento económico, cómo se han desarrollado las ciudades y las campañas, luego los países industrializados, cómo funciona el círculo vicioso de la pobreza y la ausencia de crecimiento económica. Reinert va de los ejemplos y teorías desde 1400 alrededor, se dedica sobre todo a los autores y realizaciones del Renacimiento luego del siglo de las Luces hasta hoy. Escribe que este círculo virtuoso del crecimiento ya existía en la antigüedad pero este autor no toma el camino de Egipto y Dendérah (probablemente que ningún editor lo habría seguido sobre este con todo tan excelente camino, al menos para un poeta).

Reinert distingue dos concepciones del ser humana la base de las ciencias económicas, dos visiones de la humanidad que se resumen en las declaraciones de Adam Smith y las de Abraham Lincoln.

Reanudamos los extractos siguientes de este libro:

Las diferencias entre las dos teorías de la economía son profundas, y son el resultado de dos ideas opuestas de las características más fundamentales del hombre, y de la actividad más fundamental del hombre. Adam Smith y Abraham Lincoln definió cuidadosamente estas dos opiniones diferentes de la naturaleza humana y las teorías económicas que se derivan.

 

La teoría basada en el trueque se expuso en las Riquezas de las Naciones de Adam Smith:

La división del trabajo resulta de una tendencia de la naturaleza humana… a encargar, cambiar e intercambiar una cosa para otra… es común a todos los hombres, y no encuentra en ninguna otra especie animal que no parece conocer ni esto ni ninguna otra especie de contratos… Nadie nunca ha visto a un perro intercambiar equitativa y voluntariamente un hueso con otro perro.

Lincoln describió su teoría basada en la producción y la innovación en un discurso de la campaña electoral de 1860:

Los castores construyen casas, pero no los construyen ni diferentemente ni mejor, esto desde hace cerca de cinco mil de años… El hombre no es el único animal que trabaja, pero está el solo que mejora su obra. Estas mejoras, los efectúa por descubrimientos e invenciones.

Estas dos visiones diferentes de las características económicas fundamentales de los seres humanos conducen a teóricos económicos y propuestas de política económica a realización divergentes. Adam Smith habla bien de invenciones, pero vienen por otra parte, fuera del sistema económico (son exógenas), ellas son libre (información perfecta) y tienden a afectar a todas las sociedades y todas las personas simultáneamente. De la misma forma, las innovaciones y las nuevas tecnologías son creadas automática y gratuitamente por una mano invisible que, en la ideología económica actual, se llama “el mercado”.

Las dos teorías enunciaban dos orígenes muy diferentes para la humanidad: o, para la de Abraham Lincoln, al principio había relaciones sociales mientras que para Adam Smith, al principio, había los mercados….La opinión de Smith, en la tradición inglesa lleva a una economía de trueque hedonista y a un sistema de valor e incentivo. El crecimiento económico tiende considerarse como una adición mecánica del capital en el trabajo. En la tradición continental, la esencia del ser humano es un espíritu potencialmente noble, con un cerebro activo que constantemente registra y clasifica el mundo en torno él, según los esquemas definidos. La economía se centra entonces en la producción más bien que sobre el trueque, y sobre la producción, la asimilación y la difusión de los conocimientos e innovaciones. La fuerza motriz de esta economía no es el capital en sí sino el espíritu humano y la voluntad. La primera vista de la humanidad hace posible una teoría económica estático, simple, calculable y cuantificable. La segunda opinión, mucho más compleja, necesita también una teoría bien más compleja y más dinámica, cuyo núcleo no puede reducirse a cifras y a símbolos. Es importante tener en cuenta que la “sabiduría ortodoxa”, en una teoría puede considerarse bajo un día enteramente diferente en la otra teoría. Para Jeremy Bentham, la “curiosidad” era una mala práctica; para Thorstein Veblen en 1898, la “curiosidad libre” se volvía el mecanismo por el cual la sociedad humana acumula conocimientos.

Tras Adam Smith, cuatro de los conceptos importantes para incluir el desarrollo económico se descartaron del modelo dominante:

La primera vez que una teoría de tipo “trueque y de intercambio” prevaleció, fue con los fisiócratas en Francia, en los años 1760. La segunda vez estuvo durante los años 1840. Principalmente para proporcionar a sus obreros de industria del pan barato, Inglaterra detuvo proteger su agricultura por barreras arancelarias y, al mismo tiempo, pretendió incitar otros países a hacer así mismo con su industria. Se pensaba mientras que el crecimiento de las desigualdades sociales - lo que durante un siglo, se llamará la “cuestión social” - desaparece en cuanto se suprimirían todas las restricciones sobre la economía. Finalmente, eso implicó más graves desórdenes sociales mucho. El Estado benefactor moderna se construyó paso a paso a partir de este caos.

En términos de política económica, ningún período histórico se asemeja lo mismo a los años noventa que los años 1840. Los dos períodos se caracterizan por un optimismo inmenso e irracional basado en una revolución tecnológica. En 1840 la edad del vapor estaba en plena extensión. En 1971, Intel desarrolló su primer microprocesador y, en los años noventa, un nuevo paradigma tecno económico se desplegaba de nuevo. Tales paradigmas, fundados sobre las órdenes de la productividad de sectores específicos, llevan en ellos posibles saltos cuánticos de desarrollo. Pero llevan también en ellos un frenesí especulativo y de numerosos proyectos y prácticas que querrían que las industrias normales se implican como industrias en el centro de este paradigma. (página 188) en estos dos períodos, fueron fomentadas por un mercado bursátil eufórico que quería firmemente creer que eso podía ser real - y durante mucho tiempo, fue real - simplemente porque suficientemente había. Pero la mayoría de los casos no se equilibraron manera feliz. (página 189).

Final de los extractos del libro de Reinert.

Inútil de precisar que esta comparación entre los perros o los castores y el ser humano sigue siendo tierra muy en tierra y que estamos muy lejos de la visión que el poeta trae sobre tierra desde sus diálogos del alma para el alma y su confrontación con los misterios de la vida. Por supuesto, la visión de Lincoln está en la misma línea que de la concepción inteligente y viva del ser humano que existe desde los orígenes de la humanidad y es muy cercana de la que desarrollamos en la organización de las redes de vida. ¡Falta indiscutiblemente un poco de marcha espiritual pero este límite no es molesto para nosotros puesto que la orientación es la buena… y que pedir más de a un economista que en su libro hace mucho esfuerzo para seguir siendo comprensible de los otros economistas ortodoxos quienes pretende más convencer de que un poeta ya convencido desde la noche del tiempo!

Bien más que esta cuestión de visión del ser humano, encontramos en el libro de Reinert, la explicación económica clara y neta del proceso del crecimiento virtuoso hacia el desarrollo económico. Este mecanismo nos faltaba mientras que estamos redactando en la cuarta parte, el funcionamiento de las redes y, en particular, ahora el funcionamiento de las redes de producción de bienes y servicios indispensables para la supervivencia luego el funcionamiento de la realización de las obras que elevan el nivel de vida. Este libro cae a pico y nos retira una seria dificultad para volver nuestras observaciones claras y netas, límpidas también en terreno económico. Sabíamos que debíamos hacer otras afirmaciones que los tenidos por los economistas ortodoxos que defienden el dogma del liberalismo económico en el cual se basa el sistema de poder del capitalismo. Tomábamos como base de nuestras observaciones el desarrollo de las ciudades libres al tiempo de las catedrales, el ejemplo del Décapole de Alsacia después de 1354 o sea cerca de cincuenta años después de la destrucción del orden del Templo. Sabíamos que estos ejemplos incluyen la solución técnica, el proceso de desarrollo económico que queremos actualizar en la organización de las redes de vida, una vez dejados nuestros sistemas de poderes. Con este libro de Reinert, tenemos este proceso y sabemos cuando y cómo se ha utilizado, cómo y cuando los dirigentes de los sistemas de poder han prohibido este proceso de desarrollo para imponer otras teorías con el fin de proteger sus riquezas personales y sus poderes políticos.

Reinert coloca la distinción fundamental que todas las actividades económicas no se valen para crear riquezas. Algunas actividades contienen más inteligencia que otros y algunas situaciones aportan ganancias de productividad y sinergias que otros tendrán nunca. Debemos pues elegir las buenas actividades y las buenas situaciones para garantizar el desarrollo de las riquezas en nuestras organizaciones en sistema o en redes.

Extractos del libro:

Desde un tiempo inmemorial, la mayoría de los habitantes de la Tierra viven simplemente, en una pobreza relativa, y en un equilibrio a menudo frágil entre el tamaño de la población y los recursos disponibles. Como lo expresaba Alfred Marshall, uno de los fundadores de la economía neoclásico, todas las migraciones en la historia fueron creados por una disminución de los rendimientos: una densidad de población creciente contrapesada por una disponibilidad de los recursos naturales y una tecnología sin cambios. Este mecanismo se describe en la Biblia con respecto a las tribus de Israel que debieron separarse puesto que la tierra no podía llevarlos para permanecer juntas. En tal mundo, la riqueza y la pobreza se vinculaban con un juego a suma nula; la riqueza se adquiría esencialmente por medio de bienes ya existentes que cambian de propietario. Esta visión del mundo fue codificada por Aristote. Al final del Renacimiento se produce un cambio de mentalidad: numerosos factores se combinaron para causar la desaparición progresiva del juego a suma nula como visión del mundo dominante para al mismo tiempo para introducir un elemento de progreso además de a la naturaleza cíclica de la historia. (página 206).

La visión del mundo de Aristote, como un juego a suma nula, dio lentamente paso a la comprensión creciente que la nueva riqueza podía crearse - y no solamente conquistada - gracias a la innovación y a la creatividad. (página 208).

“Hacia el XIIIe siglo, los Florentinos, el Pisans., el Amalfitains, el Veneciano y el Génois comenzaron a adoptar una diferente política con el fin de aumentar su riqueza y su potencia, observando que las ciencias, el cultivo de la tierra, la aplicación de las artes y de la industria, así como la introducción del comercio extensivo, podían permitirles generar una población importante, proporcionar a sus innumerables necesidades, mantener un alto nivel de lujo y que adquiriera inmensas riquezas, sin tener que conquistar nuevos territorios. ” Sebastiano Franci, reformador de las Luces milanesas, 1764. (página 205)

Muy pronto, estuvo claramente, para la gente, que la mayoría de las riquezas se encontraban en las ciudades, y más concretamente en algunas ciudades. Las ciudades albergaban ciudadanos libres; a la campaña, la gente era siervos generalmente que pertenecían a la tierra y al señor local. A partir de estas observaciones, se llevaron algunas investigaciones para llegar a incluir qué factores volvían las ciudades en este punto más rico que la campaña. Poco a poco, la riqueza de las ciudades se percibió como el resultado de sinergias: gente que viene de numerosos y distintos comercios y profesiones y que forma a una comunidad. El erudito Florentino y estadistas, Brunetto Latini (1220 - 1294) describió esta sinergia como “él ben común”, es decir, abrir “el bien común”. La mayoría de los primeros economistas, los mercantilistes y sus homólogos alemanes - los caméralistes - utilizó estas sinergias como elemento fundamental para incluir la riqueza y la pobreza. Es el bien común que vuelve las ciudades grandes, repite a Nicolas Machiavel (1469 - 1527), casi 300 años después de Brunetto Latini. (página 207)

Por medio de esta comprensión social de la riqueza que no puede incluirse sino como un fenómeno colectivo, el renacimiento redescubrió y destacó la importancia y la creatividad del individuo. Si no se tiene en cuenta estas dos perspectivas - el bien común y el papel del individuo - no se puede comprender ni la visión de la sociedad al Renacimiento ni el fenómeno de crecimiento económico. (página 207).

Final de los extractos del libro de Reinert.

Estamos bien al XIIIème siglo, este siglo floreciente organizado en torno a las órdenes monásticas y caballeros que extendieron el conocimiento y lo defendieron contra los reyes y los papas. Mostramos el papel de la subsidiariedad descendente desempeñado por este conocimiento salvado desde Dendérah y Egipto por Jean, Antoine, Pacôme luego en 500 por Bernard de Nurcie, conocimiento que se transfirió en Cluny en los años 900 ponerse al refugio de las amenazas de los papas de Roma. El proceso del círculo virtuoso del desarrollo económico es una lección siempre magistral de dirección de las organizaciones: reunir gente informada y formada en múltiples oficios para crear un proyecto común: una ciudad libre, liberada del sistema de poder dominante, ayer el sistema feudal, hoy el sistema capitalista liberal. El proyecto común: ayer una ciudad libre, hoy nuestras redes ciudadanos de vida. Este grupo va a desarrollar sinergias. Los rendimientos crecientes se basan en el efecto de aprendizaje (la subida de las competencias, fuente siempre posible de ganancias de productividad), las economías de escala que proceden de las innovaciones en la producción para ahorrar las cantidades de factores de producción y sobre todo del comercio de larga distancia capaz de aportar nuevos clientes sobre todo cuando este comercio es defendido por medios militares. Las flotas comerciales protegida por las marinas fueron así los instrumentos del desarrollo de las riquezas de los primeros países ricos al igual que lo eran la flota del Orden del Templo que negociaba bien con Américas antes de 1492. Las sinergias vienen a continuación reforzar este proceso de riquezas basado al principio en el conocimiento, el desarrollo de los conocimientos. Los rendimientos decrecientes son lo contrario y se aplican sobre todo a la agricultura: rendimientos decrecientes extensivos cuando se trata de utilizar siempre más tierras para alimentar una población o el ganado. Rendimientos decrecientes intensivos cuando es necesario siempre más trabajo para cultivar una tierra o que las tierras no bastan ya a alimentar una población cada vez mayor sin encontrar la menor sinergia.

Reanudamos aquí una definición del concepto de sinergia: la sinergia refleja comúnmente un fenómeno por el cual varios protagonistas, factores o influencias actuando juntos crean un efecto mayor que la suma de los efectos esperados si hubieran operado independientemente, o crean un efecto que cada uno de ellos no habría podido obtener actuando aisladamente. En la lengua corriente, la palabra se implica más bien positivamente, y se utiliza para designar un resultado más favorable cuando varios elementos de un sistema o de una organización actúan de concierto. Más prosaicamente, hay sinergia positiva cuando el resultado de una acción o de un elemento es superior a la suma de los resultados de las partes. Esto es resumido muy simplemente por el aforismo uno y uno hacen tres. Se forma a los trabajadores de los campos, los siervos al principio por los monjes de la Abadía. Se convierten en herreros, albañiles, carpinteros de obra, músicos, médicos, pescadores, tisserands, etc juntas van a construir la ciudad y sus defensas, sus fortificaciones. Cuando un señor feudal quiere venir a recuperar algunas familias que abandonaron su tierra, incluso con una cincuentena de hombres de armas, él debe detenerse delante de las murallas de la ciudad y si este señor insiste, son millares de hombres en armas que suben sobre las defensas o van a hacer una salida para expulsarlo. Esta nueva relación de fuerzas es también el resultado de una sinergia desarrollada en el marco de la nueva ciudad libre. Esta potencia tanto económica, cultural como política cementa este bien común, esta propiedad común a la comunidad ciudadana. Pero el proceso del desarrollo no se limita a la ciudad.

Como Reinert lo muestra, hay complementariedad entre el desarrollo de la ciudad y la campaña próxima a la ciudad. Los urbanícolas para alimentarse van a utilizar sus rentas de artesanos, comerciantes, funcionarios, artistas, profesores para comprar las cosechas de los campesinos a los alrededores. Los campesinos van producir más, a realizar economías de escalas y con la ayuda de los artesanos de la ciudad, van a mejorar sus herramientas, sus métodos agrícolas. Las cosechas van a ponerse al refugio en graneros detrás de las defensas, en el recinto de las Abadías. Los monjes que hacen deseo de pobreza, garantizan la división equitativa de las reservas en las escaseces o períodos de malas cosechas. La confianza se desarrolla por todas partes y los excedentes son objeto de comercio con las ciudades vecinas. El acta es simple durante este período histórico: la complementariedad ciudad-campaña hace nacer el desarrollo local. Una campaña que no tiene a proximidad una ciudad sigue siendo pobre. Una ciudad construida sin tierras agrícolas va a desarrollarse ya que las riquezas que crea van a permitirle desarrollar la agricultura en la región vecina. Los ejemplos se conocen: Venecia, los puertos italianos, las ciudades de Holanda no tienen tierras agrícolas en ellas pues ellas no pueden contar que sobre sus artesanos, sus marineros, sus comerciantes. Las ciudades costeras van a desarrollarse más rápidamente ya que utilizan millares de artesanos, a carpinteros de obra, a obreros para construir sus flotas comerciales y de guerra. El ejemplo del desarrollo de la ciudad de Delft en Holanda es un caso de escuela: a partir del tamaño y el pulido del vidrio para fabricar lentejas, la ciudad producido del larga-vista para la marina de guerra y la marina comercial. Atrae a los científicos que ponen a punto y utilizan los primeros microscopios. Los pintores se ponen a utilizar la lupa para realizar cuadros extremadamente precisos y meticulosos devolviendo de una manera perfecta los juegos de luces, los detalles de un retrato como una fotografía vant la hora. Las lentejas sirven también a los artistas para hacer cámaras oscuras y linternas mágicas mucho antes del cine. Comercio, armamento, ciencias, artistas implican una subida de los conocimientos y rentas muy en torno a la ciudad.

Una lección política se aplica: las ciudades deben descartar del poder a los grandes latifundistas que razonan diferentemente y son partidarios lógicos del conservadurismo y tradiciones ancestrales y cuyos intereses particulares amenazan los intereses de las ciudades. La gestión de la propiedad común, del bien común en una ciudad es una lección de democracia local participativa como antes en las ciudades griegas o egipcias. Nada que ver con el poder despótico y feudal del señor de la tierra. Florencia, situada en una región agrícola, prohibirá el acceso al poder de los latifundistas y serán los comerciantes, los artesanos, los artistas que van a administrar el desarrollo de la ciudad. La búsqueda de la innovación, el ejercicio de la creatividad pasa por el principio de la subsidiariedad enseñado por los monjes y que encontrará su aplicación más visible aún hoy en los planes de las construcciones de las catedrales, una vez que el desarrollo de las ciudades permitirá un excedente de trabajadores que va a ser necesario ocupar en la realización de obras sobre varias generaciones.

Esta lógica, este mecanismo de desarrollo va a reproducirse al principio de la industrialización de los países.

Extractos del libre de Reinert con nuestro resumen y reformulación:

La ventaja competitiva en dirección obtiene temporalmente unos ingresos, un excedente de beneficios con relación a los otros, lo que garantiza un lugar de líder en un mercado. La minoría de ciudades-Estado más ricas, en Venecia y Holanda, poseían una posición dominante en el mercado en tres ámbitos: en economía, se beneficiaban de ingresos que generaban beneficios crecientes capaces de soportar verdaderos salarios e impuestos importantes para financiar su estructura oficial (policía, ejército, justicia, enseñanza). Estas ciudades-estado tenían un sector industrial y artesanal muy ancho y diversificado que controlaba un importante mercado de materias primas: la sal en Venecia, el pescado en Holanda. Por fin estas ciudades-estado desarrollaron un comercio exterior muy rentable. (Venecia fue la capital mucho tiempo del comercio de los esclavos entre Asia y el Oriente Medio “gran consumidor de esclavos” (aunque hacia 600, el mensajero profeta Mohammed readquiría a los esclavos en torno él para liberarlos), ndrl). Las ciudades de Holanda negociaban a partir de su producción manufacturera en la industria textil, el tamaño de las piedras preciosas, las lentejas de vidrio y el arenque salado y marinado… La riqueza creada se protegía detrás de sólidas barreras a la entrada en el mercado. Estas barreras a la entrada eran conocimientos superiores, técnicas de fabricación y sobre todo la utilización de potentes sinergias a través de actividades manufactureras diversificadas. Esta producción era apoyada por economías de escalas obtenidas gracias al comercio asegurado por la potencia militar. Después de 1485, Inglaterra imitó la estructura de los triples ingresos creados por las ciudades-Estado de Europa. Por medio de una intervención económica muy autoritaria, Inglaterra creó su propio sistema de triples ingresos: la industria manufacturera, el comercio de larga distancia y unos ingresos de materia prima basados en la lana. El éxito de Inglaterra iba finalmente a conducir a la muerte de las ciudades-Estado y al desarrollo de los Estados-nación, las sinergias dado que se extendió encontradas en las ciudades-estado a una más amplia zona geográfica. (página 214).

Final del extracto del libro de Reinert.

En Inglaterra después de 1485, el absolutismo real y la dirección autocrática sustituyeron a la organización en red defendida por el orden del Templo y la tentativa de restauración del tiempo de las catedrales por Juana de Arco fue descartada y destruida por el papado y el rey de Francia combinado para la circunstancia con las tropas inglesas. No es el más importante. La parte fundamental es que el proceso virtuoso de desarrollo funciona. La flota templière hacía el comercio de larga distancia con Américas: los indios iroquois al norte, México y los Andes en el centro y al sur. Los ingresos del orden del Templo en las materias primas se basaban en la gestión del 90% de las propiedades de la tierra del suelo de Francia, lo que arruinó al rey de Francia que ya no tenía más que un 10% de las tierras para vivir y pagar a un ejército inevitablemente poco importante. Fue necesario los crímenes de Philippe el Belio a partir de octubre de 1307 para destruir los templiers, la organización en redes de Francia y fundar el absolutismo real. El sistema de poder industrial va a permanecer sobre este mecanismo, este proceso de creación de riquezas a menos que en este sistema, en este proceso, el interés común, el bien común, la propiedad común administrada por los monjes y defendida por los templiers, va a estar prohibida y va a desaparecer. Restaurar el bien común, la propiedad común en el proceso de creación de riquezas y desarrollo político, económico y social representa una de las misiones fundamentales del movimiento expresado sobre fileane.com.

Por lo tanto, la historia del desarrollo industrial en el sistema de poder capitalista puede resumirse clara y brevemente a través de los medios aplicados por los propietarios de los capitales invertidos en las fábricas y el comercio. Los países de Europa comprendieron que debían desarrollar una industria diversificada y para garantizar la confianza de los inversores en el capital de las sociedades industriales, las autoridades públicas protegieron su industria naciente por barreras arancelarias. El objetivo original era saturar el mercado interior de bienes materiales producidos en masa con el fin de super la miseria (opinión de los Estados) y con el fin de alcanzar un tamaño crítico para poder realizar economías de escala en otros mercados (opinión de los capitalistas). Cuando el mercado interior se saturó, la solución del colonialismo frente a los países que proporcionaban las materias primas se impusieron. La explicación se vuelve límpida a través del libro de Reinert: el colonialismo es la prolongación internacional del proteccionismo que los Estados establecieron para proteger sus industrias y utilizar el círculo virtuoso del crecimiento económico. Claramente, el colonialismo prohíbe a los países exportadores de materias primas industrializarse ellos mismos. Obviamente ya que si no, imparablement y lógicamente estos países vendrían a arruinar o por lo menos frenar el desarrollo de los países industrializados en primero. Hubo pocos países que se opusieron a este colonialismo. El primero y más importante fue Estados Unidos de América que se rebelaron contra el colonialismo inglés al final del Xviii siglo. A partir de los años 1800, los EE.UU desarrollaron su industria según el proceso muy conocido y utilizando obviamente el proteccionismo para favorecer su joven economía. La prohibición hecha a los países colonizados de industrializarse el deja inevitablemente en la no industrialización, es decir, ostensiblemente en la pobreza y el no desarrollo económico. 

Una última prueba de la temible eficacia de este método se remonta a 1945 cuando con el plan Morgenthau decidido por los Ingleses y los conservadores americanos, se trata de empobrecer duraderamente Alemania como sanción de guerra. Los aliados occidentales como soviéticos comenzaron por destruir y recuperar las máquinas de las fábricas alemanas con el fin de transformar Alemania en un país esencialmente agrícola con rendimientos decrecientes. Desde 1947, los resultados fueron desastrosos y había 25 millones de Alemanes en demasiado con relación a las capacidades agrícolas del país en ese momento. Antes de mismo de prever su muerte de hambre como Estalin lo había hecho para cuatro millones de Ucranianos en 1930 a través de su reforma agraria para colectivizar las tierras, los dirigentes anglosajones comprendieron que estos alemanes iban a preferir incorporarse a Alemania del Este que servía entonces de escaparate del comunismo ante el Occidente. Muy rápidamente el plan Marshall a partir de 1947, iba a reindustrializar todos los países limítrofes del bloque soviético con el fin de desarrollarlos para poder contradecir la amenaza de la Unión Soviética. Este plan Marshall no hizo más que reanudar los ingresos del pasado y que los EE.UU habían adoptado también después de su independencia. La construcción del mercado común europeo se basa en el mismo fundamento, el de los rendimientos crecientes. “El mercado común se presentó a los electores sobre el postulado de rendimientos crecientes que aumentarían la riqueza (informe Cecchini, 1988)” (página 171). Por lo tanto, resulta evidente que el desarrollo de una estructura central en Bruselas que sirve de enlace a la doctrina liberal del libre comercio no puede ser hasta en la contradicción con las raíces europeas y hace imposible la terminación de la construcción europea, construcción europea cuya terminación puede bien mejor realizarse a través de organizaciones en redes reunidas en confederación. Permanece que hoy el neo colonialismo prohíbe siempre a los países pobres exportadores de materias primas industrializarse ellos mismos para desarrollarse. La única diferencia con el pasado, es que esta política se camufla, ocultada bajo las teorías del libre comercio y el liberalismo económico.

El libro de Reinert representa una contribución notable a este démystification del libre comercio y a una condena implacable de las teorías ortodoxas desarrolladas principalmente por Adam Smith y David Ricardo mientras que otra escuela defendida principalmente por Schumpeter y Keynes prosigue la visión del ser humano inteligente, innovador y creativo que no debe ser dominado por el capital y cálculos matemáticos abstractos que se funden de las teorías y modelos que no tienen en cuenta absolutamente las realidades y aún menos de las experiencias y lecciones de la historia. Tenemos dado que son los raros períodos de grandes cambios tecnológicos que ofrecen a los especuladores de todos los bordes una creencia ilimitada en las fuerzas de los mercados. Su credo se conoce demasiado: poderlo libremente todos deben utilizar estas nuevas tecnologías para enriquecerse en nuevos mercados que para desarrollarse no deben encontrar ningún obstáculo, especialmente los vinculados a la financiación de los Estados y de sus políticas sociales. Cada vez la historia demuestra el fracaso de estas políticas liberales y las revoluciones que siguieron estos años de desarrollo rápido y escandaloso de la miseria social. Las revoluciones de 1789, de 1848 fueron las consecuencias de estos errores económicos monumentales. Las guerras de 1870 a 1945 sucedieron a estas revoluciones como si los dirigentes de la oligarquía financiera anglosajona habían comprendido que ellos mismos valían mejor organizar los desastres humanos para sacar provecho más bien que ver una revolución trabajadora finalmente mal vuelta para sus intereses privados. El final de la guerra fría y la revolución tecnología de la informática y las telecomunicaciones son dos acontecimientos principales que explican esta creencia desbridada e imprudente en el éxito de los asuntos y la llegada de un Gobierno mundial establecido por las potencias financieras de la oligarquía dirigente. La especulación contra el euro desde febrero de 2010 fue frenada por las compras de euros del banco central chino pero no es suficiente para descartar la amenaza de una agravación de la crisis financiera y la utilización de las políticas de austeridad y empobrecimiento de las poblaciones occidentales.

Para salir de esta crisis y eliminar este sistema de poder financiero, para dejar el capitalismo, el camino se enciende y se precisa: el proceso de desarrollo económico es el mismo todavía, supone innovación, competencias, ganancias de productividad, creatividad, sinergias entre las actividades económicas. Para que las poblaciones se adhieren a este proyecto de desarrollo, la comunidad debe compartir un bien común, una propiedad común. Entonces la salida de nuestros sistemas de poder y el desarrollo de las organizaciones en redes de vida no necesita ya una visión ortodoxa o heterodoxa. Reinert puede colgarse a los escritos de Friederich Lista (1789-1846): 

Extractos del libro de Reinert:

Esta es la razón por la que los más entusiastas partidarios de la industrialización (para la protección arancelaria) como Friedrich List (1789-1846), eran los más entusiastas partidarios también del libre comercio de la universalización, una vez que se industrializará a los todos los países. A partir de los años 1840, Friedrich List formuló un ingreso de la “buena universalización”: si el libre comercio se desarrollaba después de que todos los países del mundo se industrializaran, el libre comercio sería lo que hay mejor de por todo el mundo. El único punto de divergencia es el calendario establecido para adoptar el libre comercio y la secuencia geográfica estructural en la cual se desarrolla el desarrollo hacia el libre comercio (página 226)

Final del extracto del libro de Reinert.

Sí, la mejora del nuestro sistema económico sigue siendo posibles corrigiendo los errores del libre comercio y el liberalismo, controlando los mercados financieros y poniendo fuera de estado de dañar la oligarquía financiera y su cohorte de especuladores cínicos. Keynes afirmaba que la producción sigue siendo nacional en la medida de lo posible, esto para que garantizara el pleno empleo y que eliminara el desempleo. Keynes afirmaba que la moneda debía seguir siendo imperativamente nacional para financiar solamente la producción y no servir de medio de especulación a través de un atesoramiento incontrolable por los Estados. Keynes indicaba que en el año 2000 sería necesario trabajar 20 horas por semanas para que todos tengan las rentas mínimas para obtener los bienes y servicios indispensables para la supervivencia. Por el contrario Keynes nunca explicó lo que los ciudadanos podrían hacer con el resto el tiempo de trabajo disponible, en particular, en la economía no comercial o para utilizar la primera fuente de saber. Hoy el debate se concentra sobre el proteccionismo inteligente: el proteccionismo ofensivo para defender una joven industria europea como la de las tecnologías de las energías renovables contra las importaciones a bajos costes de China. Proteccionismo defensivo para proteger la agricultura y sus rendimientos decrecientes. Proteccionismo inteligente para defender la economía de la Unión Europea contra las fechorías de la universalización y la desregulación de los mercados. En este debate político, Reinert reanuda las observaciones de Gunnar Myrdal (Premio Nobel 1974) para denunciar la impostura:

“la ignorancia oportunista” se basa en el hecho de que estamos abiertos a un mundo donde las hipótesis de las “ciencias” económicas se dirigen para lograr objetivos políticos. La tecnología y los rendimientos crecientes, que son las principales fuentes de poder económico, crean barreras a la entrada. Al olvidar esto, los economistas sirven los intereses adquiridos de las naciones que están en el poder."

Encontramos aquí el límite de estas teorías económicas: los rendimientos decrecientes y el libre comercio de Ricardo son útiles para dejar a las poblaciones en la pobreza o para destruir la industria y la artesanía en un país con el fin de empobrecerlo. Una población más pobre tendrá menos los medios de rebelarse ya que se privará sobre todo de saber y de tecnologías. Se apartará del círculo virtuoso de los rendimientos crecientes y se será más escasa en la relación de fuerza con los países más ricos. Los dirigentes de la oligarquía financiera utilizan el dogma del libre comercio completamente desconectado de las realidades precisamente para romper los sistemas educativos, las formaciones, los servicios públicos y los servicios de salud para debilitar a una sociedad y volverlo incapaces de oponerse al saqueo de sus mercados por el neo colonialismo. Cuando un período de grandes innovaciones se presenta, las riquezas deben normalmente aumentar completamente solas debido a estas innovaciones, por lo tanto, como la red del pescador en el mar, los dirigentes de las finanzas mundiales deben armarse para recoger lo más posible estas riquezas y en consecuencia pedir a las poblaciones pagar aún más impuestos, impuestos, pagarlos más para los bienes y servicios de consumo. El mecanismo financiero es simple y se utiliza de una manera cíclica desde el Xviii siglo: los bancos centrales privados extraen pretexto de las innovaciones para vender créditos a profusión luego repentinamente, piden con motivo de una crisis financiera que organizaron, el reembolso inmediato de estos créditos u organizan la insolvencia de sus acreedores para obligarlos a vender a bajo precio los bienes que compraron, principalmente los bienes inmuebles. Estos últimos años, este mecanismo también se ha referido a los Estados que se endeudaron al lado de los bancos centrales privados y estamos en la crisis de las deudas soberanas que los ciudadanos deben reembolsar sacrificando su nivel de vida. Para la oligarquía financiera anglosajona, los amos actuales del mundo, la utilización de los rendimientos decrecientes frente a los países exportadores de materias primas y la utilización del libre comercio para justificar la desregulación de los mercados financieros son los dos pilares de su potencia en la soberanía del sistema económico capitalista.

Como el escrito Reinert tras los autores de la otra escuela, los de la inteligencia y el conocimiento, los rendimientos crecientes son en efecto “una patata caliente” entre las manos de los políticos. No es difícil crear un círculo virtuoso de creación de riquezas y desarrollo, pero para una minoría dirigente en un sistema de poder que quiere enriquecerse en detrimento de los otros, la dificultad insuperable aparece cuando se trata de distribuir las riquezas producidas. ¿Cómo repentinamente explicar que las riquezas producidas por seres humanos bien formados, educados, inteligentes y creativos, capaz de administrar y encontrar sinergias, cómo explicar que estas riquezas producidas en abundancia vuelven de nuevo exclusivamente casi a una minoría dirigente y no al resto del grupo social? ¡Es absurdo! Nadie puede aceptar tal vuelo, tal expoliación de las riquezas, salvo si el grupo social es dominado por un régimen político que legitima y oculta esta expoliación y mantiene su soberanía a través de una relación de fuerza garantiza por el ejército y encubierto a través del conformismo social hacia esta soberanía de una minoría dirigente. Tenemos sobre fileane.com, mostrado la historia de los conflictos permanentes entre los sistemas de poderes y las organizaciones en redes. Tenemos aquí una confirmación del caratère paradójico entre estas dos maneras de organizar a una sociedad: la organización en red se basa en el bien común, la propiedad común que es la única forma de propiedad capaz distribuir equitativamente las riquezas producida; los sistemas de poder prohíben esta propiedad común para utilizar la propiedad individual o colectiva con el fin de acaparar las riquezas producidas para el beneficio de la minoría dirigente. Las democracias son el régimen político que permitió hasta ahora el mejor desarrollo posible sin poder evitar la excavación de desigualdades y el enriquecimiento escandaloso de sus dirigentes. El pueblo no cree ya a los méritos de las democracias y comienzan a instruirent, a descubrir el conocimiento, los conocimientos que se les ocultan bajo las imposturas de los dirigentes de nuestros sistemas de poder. Como Reinert lo indica y lo muestra a través de su libro: los conocimientos de los que tenemos necesidad para salir de nuestras crisis económicas y financieras organizadas por la oligarquía financiera, touvent en la historia, en los hechos de la historia política, económica y social que los muestran cómo ciudades, pueblo, naciones se han desarrollado. Y la historia del primer pueblo, el Moso, la confederación de las naciones iroquoises, los indígenas de las islas Trobriands en Mélanésie, los de Amazonia, Himalayas no son los últimos por mostrarnos cómo vivir mejor, cómo desarrollar la paz y nuestros amores.

 ¿En efecto, que ganar lo que tienen salvando este sistema de poder económico? ¿Pueden por fin colocarnos en este sistema la propiedad común, el bien común que inspira tanto confianza y distribuye bien así las riquezas producidas a través de las sinergias de los distintos oficios y actividades humanas económicas diversificadas? ¿Pueden esperar que todos los países llegan a desarrollarse a nivel industrial para por fin para saber si el modelo del libre comercio puede o no funcionar a nivel mundial? ¿El poder capaz de organizar a una humanidad más desarrollada y duraderamente en progreso pasa obligatoria y solamente por la fase industrial de todos los países? La visión de un economista puede limitarse a esta perspectiva por cuestiones de racionalidad, de lógica, no la visión de un poeta que utiliza las dos fuentes de saber.

Vamos a redactar en nuestra cuarta parte, la descripción de las redes de producción de riquezas materiales y servicios, la descripción de las redes que realizan las obras para el desarrollo sostenible y la subida del nivel de vida. Redactaremos en la quinta parte, la transición entre el abandono de nuestros sistemas de poder y el desarrollo de las redes de vida utilizando este proceso de producción realista y eficiente puesto de relieve por Reinert, Lista, Schumpeter, Keynes y tanto de otros desde la antigüedad. Como Lista, somos partidarios de una progresión razonada y controlada en este cambio de paradigma, de visión del mundo. La industrialización de los Estados es completamente necesaria para desarrollar redes locales de vida y garantizar la democracia directa participativa a nivel local. Esto supone la eliminación de los oligopolios y la eliminación del poder transnacional de los grupos mundiales de producción, la restauración de la acción política de los ciudadanos entre todos los países. Habrá. Pero no se trata de permanecer a Keynes, de unirse los economistas horrorizados, los indignados o los rebelados contra el capitalismo. ¿Se volvieron capaces desde 2002 y esta primera vez donde planteamos esta cuestión sobre el neto, de decir claramente lo que quieren? Permanecer en un sistema de poder: mejorar éste o uno instaurar otro, o dejar nuestros sistemas de poder para la alternativa de la organización en red, lo que es mucho más que un “otro cañón”, a otra escuela heterodoxa de economistas más o menos serios y lúcidos en su visión del ser humano. Ciertamente después de 1400, los ciudad-estados más ricos se hacían competencia mucho más que al XIIIème siglo pero no eran ya en una organización en red que garantiza un reglamento al servicio de la propiedad común. Desde 1350, hay la crisis financiera en Europa debido a las políticas monetarias efectuadas por Venecia que capitalizaba el dinero aportado de México por los templiers y quienes Venecia golpeaba ligeramente a cambio de créditos reales a los reyes y a los príncipes, y Florencia que capitalizaba el oro aún disponible alrededor del Mediterráneo y cuyo origen se remontaba en el Egipto antiguo cuando bastaba con bajarse para recoger el oro de Nubia. 

Reinert habla del XIIIème siglo sin hablar una única vez del orden del Templo, es cierto que en la plaza financiera de Londres o en la oficina de un editor tanto esté preocupado poco por el desarrollo y el crecimiento de su actividad, este tabú no es listo caer y no es poeta que quiere. No le hacemos en ningún caso reproche, cada uno su parte de trabajo y a nivel económico, su libro nos es muy útil, nosotros otros quienes defienden esta visión de un ser humano quienes bien mejor que los castores y sus listas presas de madera sobre los ríos han sabido durante algunos siglos construyeron nuestras catedrales y encontrar el conocimiento de los más viejos templos de las orillas del Nilo como el conocimiento de los templos acurrucados en el centro de las más altas montañas de la Tierra. Este conocimiento se basa en nuestras dos fuentes de conocimientos y en cuanto queremos utilizar su complementariedad, la elección de sociedad se impone por lógica, racionalidad y evidencia: este bien común no se admitió nunca en un sistema de poder tanto él es con miras a contradecir la existencia de una minoría capaz de robar el trabajo del grupo social, capaz de legitimar su poder político a través de las imposturas más gruesas o más pérfidas, negando la historia y las experiencias del pasado para agradarse en modelos matemáticos irrealistas e inhumanos. 

La historia no aboga en el favor de nuestros dirigentes, nosotros de restablecerlo y de utilizarlo en nuestro proyecto humanista y como este proceso de desarrollo de las riquezas todavía ha sido el mismo, sigue siendo también siempre la posibilidad que si les gusta tanto producir riquezas, terminan por venir a juntar nuestras redes de vida, él bastado que descubren a su vez el placer de la división para que su conversión esté salida bien y que estas imposturas económicas desaparecen definitivamente. Sobre fileane.com, utilizamos la contribución de Hannah Arendt para estructurar y dar forma a la acción. Arendt se basó en la organización citada del griegas, mismas ellas copiadas del funcionamiento de las ciudades de la orilla del Nilo para poner de relieve los 3 niveles de actividad en una organización donde el ser humano ocupa el lugar central: el trabajo indispensable para la supervivencia, la realización de obras capaz de garantizar el desarrollo, la acción política directa en democracia local participativa. Con la contribución del libro de Reinert, completamos esta forma por su contenido: la utilización juiciosa de los rendimientos crecientes y rendimientos decrecientes para crear las riquezas y garantizar el desarrollo económico. Es el motor bajo el casquillo del vehículo; son las desmultiplicaciones que el ciclista va a utilizar sobre su bicicleta… Tenemos el conjunto capaz de desarrollar una sociedad, una nueva civilización… y no tenemos ya ninguna razón soportar estas imposturas que acaban de los dirigentes de nuestros sistemas de poder y de los políticos a sus servicios para presentarnos a sus empresas maléficas.

El poeta que ve más lejos que el horizonte terrestre, una vez rota la impostura de los tiranos, repite sin cansarse que mañana será bonito como son espléndidos los momentos de la vida según la vida humana que lleva en él, en su mirada, a través de las palabras que elige en su libertad crear riquezas de vida sin límites y que no tienen precios, en ningún mercado humano porque estas palabras de los poetas sirven los vínculos sociales desde los niños hasta las mujeres y hombres hasta el fondo de sus edades, desde siglos y siglos mucho antes de que los mercados estén utilizados para permitir a algunos acaparar el producción de pueblo entero y dejarlos en la pobreza. Con este libro de Reinert, nos lo saben mucho más para quererlo aún más muy ya que como ayer nuestros abuelos conocieron un fuerte desarrollo económico, lo podemos de nuevo a menos que esta vez sabemos que este desarrollo humanista se deberá, afianzado en la prevención, la solidaridad y la participación para nuestras generaciones futuras y aunque ocurra de las aventuras políticas a électoralistes aquí o allí dentro de los sistemas de poder anticuados e impotentes a través de sus imposturas y sus mentiras que no lo conciernen ya. Mañana será bonito y hará bien vivir nuestros días felices, con el vuelo de los gansos salvajes en Japón o aquí, los perros, los castores sin olvidar los gatos y todas las el y las que nos gusta compartir su existencia terrestre.

Y porque preferimos con mucho la paleta y la aurora a los dedos de rosa, las mañanas que se levantan más bien que las grandes noches, tarareamos entre poetas “el mundo seremos bonitos, lo afirmo, firmo”….

 

los amos del mundo, los financieros quienes queremos expulsar del poder

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