los benedictinos

En el momento en que los reyes carolingios trabajaban en la instauración del poder temporal del papa para descartar las pretensiones de los descendientes de Jesús y la raza de David, los monjes benedictinos desde el año 500 al Monte Cassin, tras San Bernardo de Nurcie trabajaban por su parte en el desarrollo de una organización en red basada en una propiedad  administrada por las comunidades que agrupaban miembros voluntarios para compartir un mismo proyecto de vida. Antoine había salvaguardado el conocimiento y Pacôme, este último, a Dendérah, había redactado las normas básicas del movimiento céno. Este movimiento no se basa en la afirmación de un sistema de poder que presentaría argumentos para legitimar la posesión de este poder por algunos. Al contrario, este movimiento, como tiempo de la civilización egipcia y probablemente tan céltica, se basa en la elaboración de un conocimiento. El que dirige, es el que sabe, que demuestra sus conocimientos al servicio de la comunidad. Este conocimiento no puede contenerse en una propiedad en favor de algunos. Todos participan en la elaboración de este conocimiento ya que todos, durante sus existencias humanas, tienen o van a tener un contacto con los misterios de la vida, los misterios del universo. El conocimiento procede de una traducción humana de los misterios. No hay en alguna parte a otra parte una verdad que existiría como tal y nadie puede presentarse como que tiene las claves de la puerta de este lugar. Es la pérdida de los manuscritos de la biblioteca de Alejandría a raíz de los incendios y el hecho de que los papas en Roma destruyen los escritos contrarios a sus dogmas que llevan a Benoît de Nurcie a salvar los manuscritos que puede y los a estudiar para construir un conocimiento que reúne las distintas fuentes de documentación del tiempo

La organización bénédic y las órdenes monásticas van a desconfiarse del papado que, instalada por reyes, les sirve de pretexto consagrarse y poder así utilizar y abusar de sus poderes sobre el pueblo, en particular, haciendo combatir y se entre su pueblo para aumentar sus riquezas materiales. Algunos papas benedictinos intentarán desde Roma cambiar el curso de las cosas pero este movimiento incluye que para poner a parte baja las pretensiones del papado romano y en consecuencia minar también la legitimidad del poder real, es necesario reconstruir la historia de la cristiandad, reanudar en las Abadías el trabajo sobre las escrituras para destapar la empresa de falsificación de los Evangelios emprendidas desde el Concilio de Nicea cuando el emperador romano juzgó más ventajoso de poner fin al desarrollo de las comunidades cristianas organizadas en redes para reforzar el poder imperial reconociendo la religión cristiana como religión del imperio y en consecuencia como frente inscribirse en adelante en el sistema del imperio. Las comunidades duran cesar sus intercambios y sus experiencias para traducir según sus culturas originales, en la vida política, económica y social su propia lectura de los Evangelios.  Para conseguir este trabajo, viajar a Jerusalén y encontrar textos del tiempo se volvió indispensable. Esta investigación tiene éxito y por lo tanto los monjes benedictinos con a su cabeza Bernard de Clairvaux redactaron las normas de una nueva organización en red de la sociedad europea. La organización defendida por los caballeros del Templo, en dos siglos, transformó Europa. Más lejos in situ este, miraremos crítica sobre esta empresa para mostrar las fuerzas y las debilidades. Está claro que hoy, no se trata de rehacer exactamente tal movimiento. Solo, nosotros gobios presente al espíritu que este movimiento se organizó en redes de ahí la rapidez de su radiación. Si también rápidamente se rompió por el rey de Francia, él dut contener una serie de debilidades que es posible evitar.

 Fue el tiempo de las catedrales, del comercio con el Este, la adopción de los números arábigos para el cálculo y la geometría, los viajes hacia Sudamérica y los contactos con la civilización inca que era la heredera de la organización establecida por las llegadas del planeta azul. Así sobre el plan del conocimiento, el eruditos en las Abadías habían cerrado el cierre. Habían ido de los restos del conocimiento conservado al templo de Dendérah, templo encargado de las más antiguas tradiciones iniciáticas legadas por los supervivientes del Atlantide para encontrar en las Cordilleras de los Andes al pueblo hermano de los egipcios, los que como estos últimos, representado a los descendientes del planeta azul. Por lo tanto la lectura de la Biblia y la vida de Jesús tomaba un cualquier otro sentido, bien más humano y amasado de posibilidades humanas espirituales bien más accesibles que esta leyenda divina inaccesible al pueblo y que se ha convertido en la propiedad de los dirigentes del sistema político y religioso. La catedral es la casa bien del pueblo que se reúne en la presencia de la magnificencia de la luz celestial. Esta luz estalla de las paredes de vidrieras para presentar emoción a la persona. Las reuniones de los cargos electos de la ciudad, las citas, los debates entre amigos se tienen bajo estas bóvedas y a la entrada, el laberinto dibujado sobre las losas está allí para que el iniciado se acuerde que este edificio, a través del conocimiento que permitió su edificación, se conectó a la doble casa de vida ocultada bajo las arenas del desierto egipcio, cerca del templo iniciático de Dendérah, duplica casa de vida que era un laberinto subterráneo durante el laberinto de la primera casa de vida accesible al aire libre para los que se preparaban a la iniciación. Los símbolos indicaban los eslabones de esta cadena, de esta red que era poseedora del conocimiento al servicio de la dignidad de cada ser humano, en alguna red social que se encuentra.

Los pueblos se organizaban según una democracia directa desaparecida desde, la propiedad individual se borró ante la propiedad colectiva de los órdenes religiosos que recibían por donación o por adquisición de los ámbitos suplementarios y la distribución de las riquezas se volvió más equitativa y más solidaria. ¿Cómo esta organización en red desapareció? Fuerte de sus éxitos económicos, políticos y militares, la organización había traído la paz en Europa. Ciertamente el debilitamiento de los señores feudales fue hecho más por truco que por confrontaciones belicosas. Invitados a participar en las cruzadas por los dirigentes de las Abadías, los señores habían perdido su poder y sus riquezas sobre los caminos de Palestina. Dejaron el lugar a los caballeros organizados por los dirigentes de las comunidades monásticos. Pero dos obstáculos permanecían en lugar para hacer desaparecer el sistema de poder en lugar: el rey y el papa. La organización monástica y templière se encargó de debilitar el poder real en el punto de volverlo inútiles. La posibilidad financiera de readquirir el ámbito real se volvió adquirida para los Templiers, ya principal banquero de un rey sobre endeudado desde San Luis, el abuelo de Philippe el Belio, cuando fue necesario readquirir la libertad de un este rey hecho prisionero por los musulmanes. Bastaba con esperar pacientemente la abdicación del rey obligado a vender su ámbito real para reembolsar sus deudas al igual que deudor se siente en el deber hacerlo. Conocemos las maniobras de Philippe el Belio para resistir a este debilitamiento de su poder y los blasphèmes que hizo extender sobre los Templiers para destruir este orden.  Antes de actuar, este rey había tomado cuidado de hacer nombrar a su candidato al papado. Él dut tomarse en dos ocasiones para ver finalmente a un cómplice fiel pasar a ser papa y para más seguridad, había hecho desplazar el papado en Aviñón, cerca de su ejército. Para financiar los mercenarios que irían a detener a los templiers, Philippe el Belio dut reflotar su caja real. Encontró una solución expeditiva expoliando a todos los judíos del reino. Muy de estos vuelos, el rey de Francia pudo salvar su trono  deteniendo a los templiers. El pueblo ante los discursos del rey y el papa no tropezó, no comprendiendo lo que acababa de pasar. Desaparecidos los caballeros, los monjes podían reconstruir un nuevo orden caballero pero el rey y el papa impidieron a esta empresa. Empujó a los de Dominica sobre el frente de la escena, antorchas a la mano para encender las hogueras. No obstante, solamente el rey confiscó los bienes templiers. Los monjes y las Abadías conservaron sus patrimonios que seguía siendo considerable. La peste que ocurrió una treintena de años más tarde diezmó a la población y especialmente los miembros de la clero que se ocupaban los pestíferos, Abadías se despoblaron y esto favoreció el poder real.

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Cluny

La Historia de las riquezas y de su propiedad

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