la legitimidad del poder real:

Varios historiadores procuraron demostrar que una colonia judía se desarrolló en Languedoc Rosellón a partir del imperio romano y que supervivientes de la destrucción de Jerusalén se la habrían incorporado, aportando entre otras cosas las reliquias vinculadas a la vida de Jesús y a la primera comunidad cristiana. Mejor, de después de algunos, él mismo Jesús y sus niños habrían venido a refugiarse sobre estas orillas de Mediterráneo. A partir de allí, la tradición se habría perpetuado de preservar la sangre azul procedente de la raza de David que se remontaba a Moïse luego a Abraham y a los descendientes de los supervivientes del último gran cataclismo venidos del Atlantide y ellos incluso descendentes personas venidas del planeta azul, de Venus y aterrizando en el norte de las Cordilleras de los Andes, en Perú y Bolivia, región cuya altitud correspondía mejor a las condiciones de vida de Venidos. Por lo tanto, se habría actuado a partir del final del imperio romano, de volver a poner sobre pie una nueva raza real en Europa para preservar esta sangre particular, de ahí la alianza con los invasores para conseguir la raza real de los Merovingios, lineado cuyos rastros subsisten a través de la genealogía de algunas grandes casas reales o principescas actuales en Europa.

Otra fuente vecina del anterior indica que estas familias venidas después de la destrucción de Jerusalén en el Languedoc Rosellón establecieron el mensaje y la práctica de la primera comunidad cristiana de Jerusalén, ésta siendo diferente de la religión cristiana que va a construirse a Roma. Los descendientes de estos exiliados no reconocerán más tarde el poder temporal del papa romano así como los dogmas definidos por la iglesia de Roma, esto para seguir siendo fieles a los ritos de la primera iglesia de Jerusalén dirigida por Jacques después de la muerte de Jesús.

El primer conflicto de esta fuente de legitimación del poder real vendrá de los capétiens. Favorecen el poder de hecho demostrado por la capacidad para controlar e instaurar un sistema de poder. Al reconocer la primacía del poder espiritual del papa, los reyes capétiens condenan el antiguo sistema merovingios. No es ya el poder de la sangre que precede sino el poder espiritual del papado que organiza la Iglesia tal como Jesús la instauró. De ahí la consagración de Charlemagne en Roma después de haber restablecido el papa en su poder. Este nuevo poder sabe que tiene su conocimiento más de los celtas que de los iniciados egipcios o judíos. Pero es el imperio de Constantinopla que tiene esta rama del conocimiento y los capétiens deben negociar con este imperio.

La organización carolingio duró apenas ya que la sucesión del poder por filiación sobre el método de la propiedad no había cambiado por informe al sistema de poder merovingio. Esta organización se basaba en un sistema de poder y nunca, los duques y cuentas nombrados por Charlemagne no elaboraron una organización del poder en red, en federación de ducados o condados. Los hijos del emperador quisieron convertirse en cada uno el rey.

vuelta = click derecho: anterior 

 

La Historia de las riquezas y de su propiedad

TRADUCCIONES ESPANOLAS     recepción               BIBLIOTECA