http://www.surcouf.net  luego historia, el filibusterismo.

 

EL NACIMIENTO DEL FILIBUSTERISMO.

Por ello los Franceses decidieron ponerse "a correr encima" a los Españoles y a los Portugueses sobre el dos grandes robados marítimos de las Indias Occidentales y orientales. Particulares, como el Francés Jean Ango, armaron en curso.

Los buques que iban a interceptar transportaban cargas fabulosas.
En 1523, frente a la costa de las costas de España, Jean Fleury, capitán valeroso al servicio de Jean Ango, atacó una flotilla de tres carabelas españolas.

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Transportaban una parte del botín que Cortez había pillado al Aztecas. Éste pesaba varias toneladas y se componía de tres enormes cajas de lingotes de oro, de 230 kilos de polvo de oro en bolsos, de 310 kilos de perlas, de numerosas cajas de dinero, de cajas de joyas incrustadas de piedras preciosas, esmeraldas, topacios, de vajilla de oro y dinero, de ídolos insertados de piedras preciosas, de máscaras en oro, de millares de amplias placas de oro, pulseras, escudos y cascos aztecas así como de estatuas de animales del Nuevo Mundo, barros y espejos de obsidiana fina... Además del tesoro inaudito transportado, Jean Fleury se apropió el informe de Cortez sobre su conquista de México y esto que tenía un valor enorme según él - las tarjetas marinas de los pilotos españoles, tan preciosas para organizar posibles expediciones a las Indias Occidentales. Cortez no había juzgado necesario armar sus tres edificios. Para cima de desdicha, la escolta de barcos de guerra, estado cargada protegerlos sobre el final de su travesía, los esperaba solamente frente a la costa del cabo San Vicente.

Enterándose de este desastre, lo archivó de Contratacion prohíbe a los buques de menos de ciento barriles cruzar el océano. Los que tomarían el mar debían, en adelante, armarse de al menos cuatro grandes piezas de artillería "con dieciséis artilleros para servirlos, más veintiseis soldados proveídos de lanzas, espadas, trabucos naranjeros y blindajes".

Las naves que transportarían cargas preciosas debían, además ser escoltadas por galeones.
Los relatos coloreados que exaltaban los esplendores y el encantamiento de las noticias descubiertas ejercían un irresistible efecto de seducción. Una multitud de hombres, enamorados de libertad, crueles pero valiente, iban a fluir hacia las Antillas, huyendo de las guerras civiles que devastaban Europa.
El desheredados y descontentos de todas las clases, las víctimas de los impuestos reales y de la servidumbre militar iban a crear un éxodo continuo que las grandes potencias marítimas como Francia, Inglaterra y Holanda facilitaron como un primer paso hacia la conquista, por lo menos comercial, de las regiones deseadas y cuyos se habían expoliado.


Filibustero

Tous estos marineros aventureros franceses, holandeses e ingleses unidos por un odio común para la corona de España se encontraron rápidamente una guarida que se volverá su nueva patria, la famosa "isla de la Tortuga". Situada a 10 kilómetros al norte de Haití, Christophe esta isla, de 37 de cada 5 kilómetros, fue bautizada así por él mismo Colomb en razón de su semejanza con el caparazón del reptil. Se los llamó los "filibusteros", este nombre viniendo del holandés "vrijbu", literalmente "libre hacedor de botines". Libres, los filibusteros lo permanecerán hasta que Francia, Holanda e Inglaterra, cansada de las exacciones cometidas en su nombre, tomaron sombra y les forzaron o a volver a entrar en la fila, o a ganar al ser la guerrilla del mar, así, hasta su muerte, de los piratas. Durante un siglo, de 1630 a 1730, iban a grabar en cartas de sangre y oro sus actos de valentía, causando abiertamente la orgullosa España, entonces a la cima de su potencia.

Otro tipo de hombres cohabitaba con los filibusteros, eran los bucaneros. Habían heredado del hábito de los Indios Del Caribe que cortaban en pedazos a sus presos y los hacían asar y fumar sobre un fuego de carbón de madera. Nombraban su hoguera "barbacoa". Esta palabra se volverá "barbe-à-q" y dará, con el acento vaquero, "barbacoa". Los cazadores europeos que utilizarán los mismos métodos, pero para partes de carne de vaca o cerdo salvaje trituradas de sal, pues se llamarán los "bucaneros".

En 1626, un determinado Belin de Estambuc, gentilhombre normando, fundó a una compañía que, con el apoyo de Richelieu, debía abrir a su país una parte de las ganancias de la conquista de Américas.
Esta "Compañía de Santo- Christophe" (del nombre de la isla de las Antillas donde residía) iba a convertirse en, en 1635, la "Compañía del Isles de América" y finalmente, en 1664, lo celebra "Compañía de las Indias Occidentales" que será creada por Colbert al mismo tiempo que la "Compañía de las Indias Orientales".

Expulsado por los Españoles en 1630 de la isla San Cristóbal, Belin de Estambuc reanudó, poco tiempo después, posesión de esta isla. 80 sus camaradas, Francés e Inglés, decidieron refugiarse en la isla de la Tortuga
Lson 25 Españoles había se lanzó, sin piedad, al mar.
Holandeses, expulsados de la isla Santa Cruz, no tardaron en juntarlos en su guarida. Bien situada sobre la carretera entre Cuba y Europa, esta isla se volvió la base ideal para los cuyo único objetivo era combatir los tesoros españoles.

El filibusterismo, que se saldaba de la piratería, fue pues principalmente un fenómeno de reacción.

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A principios del siglo XVIII, el Reglamento de la sucesión de España acababa de llevar un serio golpe duro a los filibusteros franceses que no tenían más de pretexto para atacar a los Españoles.
En las Antillas, la creación de una organización sólida que se beneficiaba de una mayor seguridad, el establecimiento de colonias de explotación dotadas con una administración potente y la afluencia de colonos europeos obligaban los filibusteros a tomar sin interrupción aún más riesgos.
El comercio de la carretera del Este, en pleno desarrollo, los fascinaba de más además.
Escoltados los buques comerciales, mal, descargaban siempre en los puertos europeos cargas de sueño, representando tantos botines potenciales.
Seguidos en las Antillas, numerosos filibusteros no se renunciaron a dejar esta vida de aventura a la cual se habían acostumbrado.
Decidieron tomar el amplio y convertirse en piratas en el Océano Índico.
Después de haber cruzado el Atlántico y haber duplicado el cabo de Buena Esperanza, remontaron hacia el Mar Rojo, el Golfo Pérsico y la Costa de Malabar. Madagascar, que las potencias occidentales aún no habían conseguido colonizar enteramente y que presentaba refugios incomparables, iba a convertirse en su base ideal.

Sus guaridas se situaron muy-Delfi'n, en la bahía de Antongil y, especialmente, en la pequeña isla de Santa Maria, a situada al noreste de Madagascar que iba a convertirse en, al siglo XVII, la base favorita de los piratas del Océano Índico. Se contará hasta 1.500

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En el origen del filibusterismo, hubo el comercio, la voluntad de las naciones europeas que deben encontrarse una nueva vía con destino a India y sus riquezas: ahora bien, seda, especias y piedras preciosas. Ya, en las primeras décadas del XVe siglo, bajo el impulso del uno de los hijos del rey, el príncipe Enrique, Portugal había emprendido la exploración de las costas occidentales de África y probablemente también de Brasil. Pero el paso hacia India por el cabo de Buena Esperanza, a la extremidad meridional del continente africano, so'lo iba a pedirse prestado, por primera vez por Europeos, al todo final del siglo, hacia el mismo momento en que un navegante de origen gén, que al mismo tiempo había servido Portugal, acababa "de descubrir India" cruzando el Atlántico hacia el oeste.

El descubrimiento de las Indias Occidentales (las futuras Américas), bautizadas así en comparación con Indias Orientales (las India verdaderas), désappointa en primer lugar los promotores de la empresa, los soberanos de los reinos de Castilla y Aragón, rivales comerciales inmediatos de los Portugueses. Estas nuevas tierras, o más bien islas, descubiertas por el Génois Cristóbal Colón (Christophe Colomb), eran pobres y las poblaciones había era muy primitivas al gusto del nuevos venidos. Había ciertamente un poco de oro, pero nada para llenar los maleteros de la Corona, exactamente bastante para los Castellanos que colonizaron poco a poco el más importantes de estas islas (Hispaniola, Cuba, Jamaica y Puerto Rico), cuyos a habitantes controlaron.

A partir de estas bases Antillas Mayores, los Castellanos lanzaron no obstante lanzar expediciones de reconocimiento a lo largo del litoral de Centroamérica. Una de entre ellas llevada por Hernan Cortés conducido, a principios de los años 1520, a la conquista potente y próspero del reino del Aztecas. Tras México, los Castellanos se volvieron a amos de toda Centroamérica, de México hasta Venezuela. La conquista de Perú y Chile, según una veintena de años más tarde la de México, informó aún de más oro, y sobre todo de dinero, que la primera. Todas estas conquistas y descubrimientos atrajeron obviamente las codicias de los adversarios de España, en cabeza del cual se encontraban Francia e Inglaterra, excluidas de estas ricas tierras por el propio papa. En efecto, a partir de 1481, por la burbuja Aeterni regis, el papa había asignado a Portugal todas las tierras situadas al sur de Canarias. En 1493, una enmienda a esta burbuja concedió a Portugal todas las tierras situadas al este del meridiano que pasa por el 38e grado de longitud occidental, y a España todas las tierras situadas al oeste de este meridiano para aprovecharse de los descubrimientos de Colomb. Pero, a partir del año siguiente, el Tratado de Tordesillas prorrogaba esta línea al 46° 37 ' oeste, lo que permitirá más tarde a Portugal reivindicar Brasil.'

Los primeros aventureros

En junio de 1522, amo de México, Cortés había enviado un edificio encargado de una buena parte del tesoro personal del rey azteca Moctezuma, con el fin de ganarse el favor del joven rey de España, el emperador Charles.quint. Pero, entre Azores y España, Giovanni Verrazano capturó este buque, navegante y corsario florentino al servicio de Francia. Financiado a Dieppe por Jean Ango, el objetivo del viaje de Verrazano era mucho más ambicioso: el descubrimiento de un nuevo paso por el oeste hacia China y la India, por Norteamérica. La captura de la nave española que no es al parecer que un incidente de curso, Verrazano dio la vuelta a Dieppe de ahí volvió a salir en enero de 1524 intencionalmente de explorar las costas de las futuras colonias inglesas de Caroline y Nueva York, remontándose probablemente al norte hasta Acadie. Un tercero viaja lo condujo en las Pequeñas Antillas, estos "islas inútiles" que los Españoles no se habían dignado ocupar y habían abandonado a sus habitantes, los Indios Del Caribe, que por otra parte dieron su nombre al Mediterráneo americano. Allí, en 1528, sobre la una de estas islas, Guadalupe, el navegante encontraba la muerte a las manos de este feroces belicosos.

indios de Brasil
danza Tarairiu
por Albert Eckout, 1641

Verrazano no era el primer marinero seguramente no español que se arriesgaba en el mar del Caribe. En efecto, el año precedente la muerte del Florentino, un capitán inglés, John Rout, cuya aventura es, con mucho mucho más interesante, se volvía. Después de una expedición a las costas de Norteamérica, en búsqueda él también de un paso hacia China, Rout se había dirigido hacia las Antillas y se había presentado, al final de 1527, en el puerto de Santo Domingo. Los Españoles se mostraron bastante amistosos hacia los Ingleses y habrían tenido incluso la intención de comprar las mercancías de éstos. Pero, de muy, algún uno disparó un cañonazo bastante listo de la nave inglesa para que Rout tomara el amplio. Los Ingleses volvieron de nuevo sin embargo algunos días más tarde y descargaron, entre 30 ó 40 armados hombres, cerca de la ciudad. Quisieron entonces intercambiar sus mercancías contra comidas, lo que los habitantes españoles ellos rechazaron. Sobre esta respuesta, Rout y sus hombres pillaron la plantación donde se encontraban luego se reembarcaron prometiendo volver de nuevo además gran número vengarse de esta afrenta.

Este primero de contacto entre los Españoles y marineros de una otra nación europea en América ya deja entrever algunos aspectos de las relaciones que mantendrán en tiempo de paz, al siglo siguiente, los filibusteros y los Españoles. En efecto, según las leyes castellanas, todo edificio extranjero que iba a negociar con las colonias americanas y que no tenía permisos emitidos por la corona española se consideraba como un pirata. Aquí porqué, algunos capitanes ingleses y franceses, cuyo primero objetivo es de hecho el comercio, pasarán rápidamente a las represalias a partir de que las autoridades coloniales, preocupadas de aplicar la legislación de la metrópolis, se les negarán que ejerza esta actividad legítima.

Los corsarios franceses

Los primeros aventureros extranjeros que deben intentarse fortuna en América no fueron con todo todos contrabandistas. Francia que es entonces en guerra contra España, el corsarios del primero de estos dos reinos comenzaron a parecer numerosos en Antillas en los años 1530. para la mayoría, armaban en los puertos de Normandía, a Dieppe más concretamente al igual que su antecesor Verrazzano, y también en los de Bretaña. Estos marineros normandos y bretones ya poseen una larga tradición de los viajes alejados. Antes mismo del año 1500, probablemente tras los Portugueses, frecuentaban las costas de Brasil para buscar, en particular, una gasolina de madera que servía para teñir las telas en rojo, llamada por otra parte "madera de brésilet" y que habría dado su nombre al país.

Para ganar la América española, los corsarios franceses, muy de su experiencia brasileña, viajaban en primer lugar las islas de Cabo Verde, pasaban por Brasil y Guyana luego, por Antillas Menores, entraban en el mar del Caribe. Una vez allí, no sólo prennaient de los edificios españoles sino que se lanzaban al ataque de los burgos y pequeñas ciudades costeras que aún muy mal se defendían. En 1537, una banda de corsarios francés puso así a bolso Número de Dios, en el istmo de Panamá, e hizo una pendiente en Honduras. Tres años más tarde, a la vuelta de San German, a Puerto Rico, pillada. Más audaz, 300 aventureros se apoderaban de Cartagena, en enero de 1544, haciendo 35.000 pesos de botín en oro y en dinero solamente, siendo no obstante menos afortunados delante de La Habana, de ahí duran retirarse después de haber perdido 15 de suyo; al igual que 80 de sus compatriotas que se rechazó delante de Santiago de Cuba.

A partir del Tratado de Cateau-Cambrésis (1559) que pone fin a las guerras en Italia entre España y Francia, se admitió por las dos naciones que los particulares franceses pourraiennt ir a intentar la fortuna en América española, de sus riesgos y peligros, sin que eso comprometa no obstante la paz en Europa. Este principio, probablemente ya aplicado en los años 1540, se resume en la expresión contemporánea: "no hay paces más allá de la línea de las Amistades". Esta "línea" es de hecho la meridiana guía por la isla Ferro, la una de Azores, al oeste de la cual todo se vuelve permitido para los aventureros. Va a servir de fianza a las agresiones armadas cometidas, en de tiempo de paz, contra las colonias españolas en América por los aventureros franceses e ingleses, que no será con todo todos corsarios.

Las intérlopes inglesas

Las actividades de los corsarios franceses en las Antillas en las décadas 1530,.1540 y 1550, desde luego, eclipsaron las mucho menos espectaculares de los contrabandistas ingleses que, sucesores del capitán Rout, se corrieron el riesgo de ir a adulter con las colonias españolas, con o sin el acuerdo de su Gobierno. Sin embargo, ellos también, se obligarán a utilizar la fuerte manera para obligar los Españoles a concederles el derecho de comercio. A contar del medio del final años 1560, sus hazañas contra los Españoles suyo valdrán una reputación internacional.

Lo más famoso y la más ambicioso de estos marineros comerciales era entonces John Hawkins. Como su padre y su hermano antes él, frecuentó en primer lugar las costas de Brasil y Guinea. Con motivo de estos viajes, se hizo de influyentes aliados entre el notables de las Islas Canarias, importante colonia española frente a la costa del África occidental. De sus contactos con los Portugueses y los Españoles, se enteró de que había mucho dinero que ganar abasteciendo las colonias americanas de España en esclavo negros. En 1563-1565, efectuó así dos viajes en las Antillas, cuyo segundo con el apoyo financiero secreto de la reina de Inglaterra y sus Ministros. Por todas partes donde pasaba, a Hispaniola y a Venezuela, en particular, al capitán Hawkins muy era acogido bien tanto por las poblaciones locales, descuidadas por la metrópolis, que por las autoridades coloniales, a menudo corrompidas, con las cuales, en infracción de las leyes españolas, trató a los negros quienes había comprado en África. Pero el Inglés pretendía lograr un objetivo más elevado que el de enriquecerse personalmente: se proponía ganar a su nación una participación legal en el comercio de India, de dónde, por ejemplo, el hecho de que pagó los derechos de aduanas a cada una de sus transacciones con los Españoles.

Rápidamente informado de esta intrusión, el rey de España presentó denuncia a la reina de Inglaterra y obtuvo momentaneamente el paro de la salida de una tercera expedición bajo los órdenes de Hawkins. Ésta no dejó a menos Plymouth al final de 1566, con a su cabeza, a falta de Hawkins, a John Lovell. Este último que une sus fuerzas a los de una pequeña flota de contrabandistas franceses encargada por Jean Bontemps, viajó la isla Margarita donde pasó una parte de los esclavos que había tomado en Guinea. Pero, en la Venezuela mismo, en Río de tajó, dónde Hawkins recibía una recepción especialmente calurosa los años anteriores, un nuevo gobernador se negó a Lovell el permiso a tratar.

Al final de 1567, esta vez con la aprobación oficial de la reina Isabel, que proporciona las dos principales naves de la expedición, Hawkins volvía a salir de nuevo con destino a la América española. Al igual que Lovell el año anterior, Hawkins encontró problemas con las autoridades españolas que le hicieron muchas dificultades. La situación también era enconada por la presencia junto con los Ingleses de algunos aventureros franceses, mucho más interesada a pillar a los Españoles que que deben tratarse con ellos esclavos. En efecto, Hawkins se incorporó, en particular, por el capitán Blondel, que había participado en la expedición el Clérigo, una docena de años más pronto, y por uno nombrado Barbillas el Testu, corsario pero sobre todo cartógrafo y navegante fuera del par. Cima de desgracia, este tercer viaje de Hawkins se terminó, en septiembre de 1568, por una batalla naval a la isla San Juan de Ulua, delante de la Vera Cruz, contra la flota española. Los Españoles capturaron varios de los hombres de Hawkins y el resto, con su jefe, volvió penosamente a Inglaterra. La intransigencia de España había impedido a los Ingleses negociar pacíficamente: en los años siguientes estos últimos utilizarán la fuerte manera.

Francis Drake

Aunque victorioso en el asunto de San Juan de Ulua, los Españoles no permanecían menos asombrados del atrevimiento de estos marineros extranjeros que se habían atrevido a abordar el puerto de la Vera Cruz, por dónde transitaban las riquezas de México antes de expedirse en Europa. No están con todo al final de sus dolores con los Ingleses en esta segunda mitad del XVIe siglo. En efecto, un joven padre de Hawkins, Francis Drake, va seguir sus rastros en el mar del Caribe y a estar cortadose una gran reputación de pirata para los unos y de fiel criado de la corona para otros.

Francis Drake y John Hawkins

Francis Drake y John Hawkins
anónimo inglés, XVIIe s.

En la mitad de los años 1620, después de tentativas más o menos felices en Guyana, los Ingleses y los Franceses van con todo a comenzar a establecerse en las Pequeñas Antillas, estas islas inútiles, despreciadas de los Españoles, de las cuales expulsarán poco a poco a los Indios Del Caribe. Más importante sin embargo estará, hasta la mitad del siglo, la acción de los Neerlandeses contra los Españoles en América. Al mismo tiempo piratas, rebeldes y heréticos, estos antiguos temas del Habsbourg que ocupa los tronos de Castilla y Aragón desde un siglo ya suministrarán a este amo de ayer una guerra despiadada

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François TRÉBUTOR

Filibustero francés originario de Dieppe.

Dado por el "mejor piloto que esté en América", recibió (28 juil. 1669) una comisión del Sr. de Ogeron, encargando entonces la fragata la Santa- Catherine, armado por dos negociantes de la Tortuga y el propio gobernador. Salido de la isla en compañía del capitán Gascón, capturó (junio 1670) un buque portugués, procedente de África, sus hombres obligándolo a cometer este acto de piratería como él mismo lo declaró a sus víctimas. Participó a continuación, en la flota de Morgan, en la expedición de Panamá. A su vuelta de esta empresa, se detuvo por el Sr. de Villepars para la toma del buque portugués el año anterior. ¿Sin embargo, aprovechando el naufragio, a la Tortuga, del buque del rey el Mazarin a bordo del cual se tenía, se escapó (dado que ya no se preocupó sept. 1671). para su fechoría, parece que él contó al número capitanes que el Sr. de Ogeron reclutó, en 1673, para ir a hacer pendiente a Curasao o Puerto Rico; o también hizo ido de los que siguieron a Pouancey en 1678 para incorporarse a la flota del conde de Estrées? En todo caso, al final de 1673, hizo pendiente en los alrededores de Mérida (Yucatán) con un otro capitán francés, teniendo en su tripulación Roca el Brasileño: pero se rechazó por los Españoles que le mataron varias de suyo y capturaron a incluso Trébutor, si no lo reflejaron a muerte.

 

La Historia de las riquezas y de su propiedad

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