Los excesos del liberalismo en 2010

 

el 3 de mayo de 2010

ponen en línea un extracto de la versión 2 del lugar fileane.com, que está en curso de redacción. Este extracto se extrae de la parte 2: el funcionamiento de los sistemas de poder

 

5.5 poner de manifiesto que la empresa de soberanía de la oligarquía financiera consiguió dominar los Estados a través de la crisis de 2008 y que consiguió superar el fracaso de 1929 gracias a las nuevas tecnologías informáticas de comunicación pero que la crisis de 2008 nosotros coloca ante una elección de sociedad.

El esquema clásico del crecimiento económico se basa en una progresión armoniosa entre la demanda y la oferta. El liberalismo modificó las condiciones de la oferta deslocalizando esta oferta en países a bajo coste de mano de obra y creando desempleo en los países industrializados por la supresión de los empleos. Ante este cambio de estrategia de los productores, se llamó a los Estados una vez más al socorro. Pero fue una trampa temible de la cual no salimos. Al hacer estallar los gastos sociales del desempleo y seguridad social debido a que las cotizaciones no son ya suficientes, del hecho también de la evasión fiscal por las grandes empresas y los grupos multinacionales, la única respuesta posible fue la subida del endeudamiento de los hogares. Sabemos que para contradecir este riesgo, algunos expertos financieros encontraron la solución de los préstamos inmobiliarios aventurados debido a que los prestatarios probablemente no podrían reembolsar la casa. Estamos aquí en el escándalo de los subprimes. En abril de 2010 sabemos que la dirección de Goldman Sachs conocía perfectamente esta estrategia es que voluntariamente intentó robar a sus propios clientes vendiéndoles estos productos financieros corrompidos. En 2009 los Estados pagaron enorme liquidez en el circuito monetario. Una vez que se saturó a los hogares de endeudamiento, la oligarquía financiera combatió los déficit públicos de los Estados más frágiles.

Encontramos aquí el antiguo dilema de los años veinte: para vender la producción de los Estados industrializados que ya se equipan, es necesario vender a los Estados en vías de desarrollo. En los años veinte no se tomó este riesgo ya que la insolvencia de estos Estados era redhibitoria. Esta falta de salidas del capitalismo finalmente se tradujo en la crisis de 1929 porque las únicas riquezas posibles inmediatas no podían proceder más que de la especulación en beca. A partir de los años veinte, la agricultura europea tiene de hacer frente a las producciones de los países de Sudamérica, Brasil y sobre todo Argentina mientras que ella misma era en capacidad excesiva de producción con relación a la demanda solvente (por supuesto no en capacidad excesiva con relación a la demanda real de bienes alimentarios a través del mundo para erradicar el hambre y el mal nutrición). Las consecuencias de la crisis agrícola en Europa después de 1920 se conocen, principalmente en Alemania y Baviera cuando las poblaciones rurales se reflejaron a apoyar y elegir el partido nacional socialista, los nazis mientras que las ciudades se compartían aún entre republicanos y socialistas, comunistas. Esta respuesta política desastrosa no puede ocultar la ausencia de respuesta económica para armonizar los mercados diferentemente sino por la destrucción y la eliminación de algunos productores y consumidores. La crisis de 1929 fue ampliada por la voluntad de los Estados de no crear nueva liquidez debido a la doctrina monétariste ortodoxo. Sólo, la historia da prueba desgraciadamente, la producción del armamento y la preparación de la guerra pudieron volver a dar trabajo a los antiguos parados. Los ideólogos este conflicto económico fue utilizado por de los partidos fascistas y extremistas para producir un conflicto militar mundial entre sistemas de poder. Estos últimos años, la utilización de la informática permite encontrar otras soluciones ya que se administran ahora instantáneamente y se interconectan los mercados lo que permite pasar fácilmente de un mercado. Cuando un mercado se aplasta, es posible transferir estas maniobras financieras en otro mercado sin esperar la reanudación de la economía, en particular, a través del aumento de producción para finales de guerra. Aún es necesario que los otros mercados sean sanos y ofrecen oportunidades de enriquecimiento rápidas lo que no es ya inevitablemente el caso visto el desequilibrio general que se instala a través de los intercambios entre la producción y el consumo. Pero la frecuencia de las crisis del capitalismo desde los años setenta pone de manifiesto que no se bloquea a los financieros ya como en 1929 por las decisiones políticas. Las tecnologías informáticas les permiten crear ellos mismos sus mercados financieros generalmente completamente desconectados de la economía real, el tiempo que los mercados reales vuelven a ser de las presas para sus especulaciones. Sigue siendo la cuestión crucial hoy: en 1929, son los políticos con teorías monétaristes ortodoxos que bloquearon el sistema y transformaron un simple krach becario en una crisis mundial. En la actualidad, con las redes informáticas, este bloqueo por parte de los políticos no es ya posible y desde 2007, la crisis actual pista de un mercado: créditos inmobiliarios (2008), especulación sobre monedas (dólar newzeland en 2009), especulación sobre los déficit públicos de algunos países, especulación contra el euro en 2010. ¿Es menos grave que en más grave 1929 o?

Cuando la demanda interior no es capaz de favorecer el crecimiento, sigue siendo la exportación. Pero estas exportaciones deben ser compradas y pagadas por otros países. Se enfrenta a la Unión Europea a este problema cuando Estados como Grecia, Portugal o España, los países del Mediterráneo, para elevar su nivel de vida y reducir su divergencia con los países del norte de Europa, considerablemente se endeudan para comprar bienes de equipo y bienes de consumo a los países del Norte industrializados. A nivel teórico estos flujos económicos y financieros son coherentes: las compras de bienes económicas en los países del norte de Europa apoyan las exportaciones de estos países y su crecimiento. Aún es necesario que en los países del Sur la producción interior de riqueza permita el reembolso de sus deudas a través también de exportaciones los países del Norte o por entradas de divisas gracias al turismo por ejemplo, sin olvidar el más importante: las ayudas de la Unión Europea para desarrollar el país y llegar en los otros Estados miembros. Sabemos que estas ayudas sobre todo aprovecharon a las empresas, es decir, a los proprietarios de los medios de producción, y el pueblo no se benefició de estas ayudas para mejorar sus condiciones de vida. Esta cuestión de la apropiación por el más ricos de las ayudas pagadas por otros países u otras instituciones internacionales es una clásica de la clase. En Francia, después de 1945, fue el mismo caso: las ayudas del plan Marshall finalmente aceptadas por las autoridades públicas sobre todo financiaron los grandes trabajos de reconstrucción y otros grandes trabajos no siempre necesarios visto el estado de urgencia, lo que permitió a los industriales y a las grandes empresas de obras públicas recoger estas ayudas y encontrar los caminos de la fortuna. En 1954, el abad Pedro había criticado esta política que olvidaba completamente el alojamiento social y el marco de vida diario de la población. Este desequilibrio interior en favor de los más ricos y de algunas empresas no hace más que empeorar el desequilibrio de los intercambios comerciales que sufren estos países. 

Sobre esta cuestión, desde 1920, ningún progreso político económico o financiero no se estableció para solucionar esta clase de desequilibrio. Los unos producen, los otros consumen sin producir y este desequilibrio económico fundamental no puede continuarse sino a una única condición: el enriquecimiento máximo de los productores y financieros de los países ricos hasta que este sistema de intercambio termine por causar una crisis. En teoría es posible que los intercambios entre país del Norte y país del Sur se continúan sin que el peso del endeudamiento de los países del Sur plantee problema y a nivel político se trata entonces de borrar la deuda de los países del Sur para encontrar el funcionamiento fundamental del sistema económico: una relación que gana que gana entre los países del Sur y los países del Norte. El problema monetario es entonces secundario en la medida en que los países del Sur desarrollan sus economías para crear ellas también de nuevas riquezas de más largo plazo. El beneficio existe a largo plazo en la supresión del riesgo de guerras, del riesgo de inmigración clandestina, del riesgo sanitario, demográfico, etc pero en la crisis financiera actual este funcionamiento tradicional en el cual el riesgo permanece medido a largo plazo, es objeto de ataques de los especuladores financieros as muy corto plazo. Basta con tomar pretexto de los déficit públicos que aumentan considerablemente en los países del Sur para aplicar las normas básicas de las finanzas y considerar que estos países se convierten en insolventes a nivel financiero. Por lo tanto estos países deberán seguir pidiendo prestado a elevados tipos insoportables para tener sus vencimientos, lo que cava tanto más sus déficit hasta la ruina del país que resulta posible a nivel financiero. El poder financiero viene a así dominar los intereses políticos para reclamar su parte de beneficio inmediato.

El punto escaso de la situación actual reposición por supuesto sobre una falta de solidaridad al principio de la instauración de este sistema de intercambio entre país del Norte y país del Sur ya que los desequilibrios son previsible. Los productores del Norte sólo que buscaban su beneficio máximo y dado que se ocupó a los políticos a sus tareas electorales, no establecieron las medidas de transformación de las sociedades del Sur para favorecer su integración en un nivel de vida común en la Comunidad Europea. Hay bien un error político o una laguna que permite a la oligarquía financiera poner los Estados al pie de la pared pidiendo el reembolso de los empréstitos concedidos. En el caso de Grecia, se estableció a la organización del plan de financiación por Goldman Sachs. En abril de 2010 las pruebas se establecen que estas instituciones financieras causaron deliberadamente el endeudamiento de los países del Sur para que puedan seguir comprando las exportaciones de los países del Norte y cuando el nivel de endeudamiento es suficientemente grave, a estas instituciones financieras privadas entonces se dieron la vuelta contra sus clientes para exigir los reembolsos. Este banco de negocios tuvo el mismo comportamiento para vender los famosos subprimes a los EE.UU. Lehmann Brothers especulaba a la baja sobre las acciones Volkswagen y otros ejemplos son legiones. Incluso en caso de crisis financieras, los mejores financieros hacen asuntos jugosos cuando se arruina a los pequeños accionistas y los ahorradores. Lo que unos pierden van en los bolsillos de los otros mucho más competentes en cuanto a los asuntos y las finanzas internacionales. Esta situación ahora es conocida y denunciada incluso por traders que se dan cuenta de los excesos de estas finanzas que se imaginan que todo es posible dado que las sumas ahorradas a través del mundo no dejan de agrandar. Podemos un momento ponernos al lugar dirigentes de la oligarquía financiera.

Para aumentar rápidamente los beneficios, utilizamos los fondos de inversión para comprar fábricas en los países industrializados con el fin de cerrarlos y deslocalizarlos en los países a bajo coste de mano de obra. Sabemos que aumentamos los desequilibrios a través del mundo. Hay en esta estrategia dos pilares: en la producción, China y los países del Sudeste asiático son el primer pilar. En el consumo, los Estados Unidos representan el segundo pilar: siempre han importado para absorber las exportaciones y así favorecer el crecimiento mundial. Se aportó una demostración en la crisis de 1997. La oligarquía financiera se escaldó a través de la crisis de 1997 en Sudeste asiático. Los fondos de pensión y los fondos de inversión habían aportado en masa su dinero en estos países que debían rápidamente surgir a nivel industrial. Muy rápidamente las sociedades financieras americanas comprendieron que sumas considerables eran derrochadas por la administración local y la corrupción del sistema bancario local. Ante la poca rentabilidad de las colocaciones en estos países, en 1997, brutalmente los círculos financieros retiraron en masa su dinero de estos países de Sudeste asiático. Sabemos que es la continuación de las importaciones americanas a partir de estos países que permitió que esta crisis no se vuelva más grave. En luz la excavación del déficit del comercio americano permitió apagar este incendio y este déficit colosal del comercio de los Estados Unidos hasta ahora no suscita crítica como si era el privilegio de la primera potencia económica mundial mientras las importaciones americanas apoyen las exportaciones de otros países y en consecuencia su crecimiento económico. Estos países de Sudeste asiático con costes de mano de obra escasos debían servir de base de producción para los países occidentales. Sabemos que China aprovechó a continuación de esta crisis para sustituir de improviso a estos países de Sudeste asiático y de pasar a ser a partir de los años 1998 y la firma de un contrato comercial con los Estados Unidos, la formidable base de producción industrial para el resto del mundo. Pero la administración Clinton en 1998 pensaba exportar en masa hacia China para encontrar un nuevo equilibrio en su balanza comercial. Sabemos desde que el resultado fue el revés exactamente. El problema es que el endeudamiento americano terminará bien un día por darse la vuelta contra los intereses de los financieros… y probablemente también del resto del mundo.

Una vez que la herramienta de producción china funciona, se trata de encontrar otras colocaciones financieras capaces de garantizar una fuerte seguridad y una rentabilidad. El ámbito tradicional de las colocaciones sigue siendo los bienes inmuebles por supuesto. Se utilizan cerca del 50% de las rentas de los hogares en la adquisición de domicilio y en los gastos para el patrimonio inmobiliario. Sabemos hoy que los financieros han combatido este mercado inmobiliario a través de los subprimes, estos créditos concedidos por los particulares cuyos financieros sabían que estaban a favor de la mayoría incapaces de reembolsar sobre todo que estos mismos financieros con proyecto de aumentar los tipos de interés variables. Esta estrategia especulativa hizo largo fuego para desembocar en la crisis financiera de 2008 y el bloqueo de los intercambios monetarios entre los bancos que se sospecharon las nuestras de sequerer se refiler de los títulos financieros corrompidos por estos créditos irrecuperables. En teoría, la situación habría podido ser muy otra: cuando una casa comienza reembolsarse, si los proprietarios no llegan ya a reembolsar, es posible agarrarla para venderla y con este motivo, para realizar un beneficio. Si queda 70% por reembolsar, el banco puede vender la casa a 80 o un 90% de su valor original. Esto constituirá un buen asunto para el comprador y un beneficio para el banco. Es de la teoría y esto supone que el nuevo comprador encontrará un empréstito para otro banco. La realidad fue muy otra con el bloqueo de los créditos en todos los bancos ya que los banqueros no hicieron ya confianza a los financieros.

Dado que se comprometió el yacimiento de productividad financiera de los hogares y créditos inmobiliarios, los financieros deben encontrar otro objetivo. Para liberar los mercados monetarios, los Estados multiplicaron la liquidez a través de las ofertas de los bancos centrales. Esta medida implica un fuerte riesgo de inflación. Por ahora esta inflación podría aprovecharse en Estados que tienen déficit públicos marcas ya que la inflación reduciría el peso de esta deuda. En un segundo momento, este elevado nivel de las deudas públicas representa una falta en la gestión de los Estados cuya oligarquía financiera puede prevalecerse para debilitar la potencia económica de los Estados. Estamos aquí en presencia de la doctrina néolibérale que pretende suprimir los servicios públicos y la intervención de los Estados para privatizar el conjunto de los gastos domésticos. Frente a los Estados la estrategia es doble: obligar los Estados a demostrar por fin solidaridad el uno con el otro para que los países ricos y productores, exportadores, financien el reembolso de la deuda de los países consumidores y prestatarios. Resumidamente que los países del Norte pagan para los países del Sur. Si los primeros rechazan esta solidaridad, la oligarquía financiera tiene todas las tarjetas en mano para arruinar Estados y garantizar su soberanía. Por supuesto los Estados del Norte van a demostrar por fin solidaridad frente a los países del Sur. La puesta a punto de la política de integración de las economías de los países del Sur, en particular, en el marco de la unión monetaria europea no plantea dificultades insuperables si hay una verdadera voluntad política entre miembros de la comunidad. A corto plazo, no hay grave amenaza real para los Estados. Pero el desequilibrio entre países productores y países privados de producción para no ser más que consumidores, ya no va a cesar y al contrario este desequilibrio va a aumentar. Es pues retroceder para saltar mejor. A largo plazo la oligarquía financiera permanece convencida de que los Estados van a debilitarse a través de déficit públicos cavados por gastos sociales vinculados al envejecimiento de la población, a los gastos de salud y jubilación. Pronto o tarde, los dirigentes de las finanzas piensan que los Estados deberán privatizar los gastos sociales y poner así fin al pacto republicano que data años 1860 y que en Francia, después de 1945 y la instauración de la seguridad social, utiliza una parte considerable de las exacciones obligatorias administradas por el Estado en su objetivo de redistribución de las riquezas y rentas. El objetivo final para la oligarquía financiera, una vez la intervención de los Estados eliminadas, consiste en imponer a los ahorradores la utilización de este ahorro para los gastos de consumo para que a través de este consumo, los proprietarios de los medios de producción y los financieros que tienen una amplia participación de esta propiedad, puedan tomar los beneficios esperados. La producción mundial puede concentrarse en los países a bajos costes de mano de obra y asegura a los financieros de encontrar siempre en alguna parte una mano de obra menos costosa que los otros, el problema consisten en eliminar el ahorro a largo plazo en los países consumidores obligando a los ciudadanos a gastar el conjunto de sus rentas. Los proprietarios de los medios de producción y los financieros que poseen una parte importante de esta propiedad están los solos de poder enriquecerse en detrimento de todos los otros. El proceso de consumo se vuelve entonces muy simple: un hogar trabaja para pagar su casa que deberá vender para pagar sus gastos de final de vida sobre todo si está en mala salud y se vuelve dependiente. Vistos los ritmos de trabajo, se garantizan la tensión y los daños de la dirección autocrática para garantizar la productividad, los gastos de salud de final de vida de los asalariados. El resto de los gastos se consagrará a la educación de los niños, a la alimentación, luego a la salud y a los seguros sociales y si permanece bajo a algunos ocios que los hogares podrán ofrecerse. Así los hogares no podrán ya constituirse un patrimonio transmisible a sus niños, lo que corresponde bien a la definición de la pobreza y de la no posibilidad de convertirse en rico. Para el resto, los más ricos van acaparar las riquezas más ricas y a forzar estos últimos a dibujar en sus economías, principalmente por razones de gastos de salud y vejez o para ayudar cada vez más a sus niños que sufren la precariedad profesional si no el desempleo. Somos en llenos en el cinismo que constituye el valor básico de la cultura y la ideología del sistema económico capitalista liberal. En la doctrina de la oligarquía financiera anglosajona, lo recordamos simplemente aquí, Bertrand Russel defendía la posición política que la bomba atómica debía servir para proteger los países ricos contra la invasión de los bárbaros que quieren pillar una vez más los países ricos. Sabemos que el problema actual crucial es diferente y no se fue imaginado quizá por la brillantez matemático: las bombas, incluso más artesanales, se colocan en el centro de nuestras ciudades, en los aviones, los parques públicas, a las muchedumbres que participan en fiestas, etc… y los bárbaros pueden apoderarse de millares de toneladas de productos atómicos que arrastran en el mundo, lo que queda un pretexto para algunos políticos americanos por comenzar inmediatamente de las guerras preventivas…

Son hoy allí en 2010. La oligarquía financiera tiene así por fin una ocasión seria de eliminar la potencia económica y política de los Estados para seguir siendo solo amo a bordo de los destinos del mundo.  Europa es la zona de intercambios en la cual la protección social y las Administraciones públicas son las más importantes, es también la zona monetaria del euro. Claramente, es un yacimiento especulativo de primer carácter a muy corto plazo. A medio y largo plazo, para la oligarquía financiera anglosajona neo liberal, Europa es también el ejemplo contrario a su ideología que debe eliminar para que no pueda ya ser uno contrapoder en su soberanía mundial del sistema económico y en consecuencia un día también político.

Detrás del caso de Grecia, encontramos todos los ingredientes del debate de fondo que van bien más allá de una crisis económica y financiera y que colocan una vez más una confrontación directa entre sistema de poder y organización en red. La democracia griega es joven, ella misma data de 1974 en la caída de la dictadura militar, llegada al poder para contradecir un poder defectuoso y minado por peleas con los movimientos comunistas y partidarios que data de la segunda Guerra Mundial. A nivel económico, Grecia como la mayoría de los países del Sur se caracteriza por una economía subterránea importante que retira del cálculo del PIB y los impuestos más del 30% de las riquezas producidas. Italia estaba en un caso similar e hizo esfuerzos para integrar en su economía las actividades practicadas de una manera oculta. La economía sumergida, fuera de los tráficos de armas, droga y seres humanos que son actividades ilícitas o inmorales, se basa en intercambios de proximidad que llevan la marca de una determinada solidaridad para hacer frente a las exclusiones del sistema económico. Son redes de resistencia y ayuda mutua que se desarrollan sobre la cultura rural tradicional para permitir sobrevivir a categorías de personas poco integradas en el sistema económico actual y la generalización del asalariado. En caso de crisis principal, el conjunto de la población oscila en estas redes de ayuda mutua. Tenemos el ejemplo de la población de Moscú en 1992 que garantizó su alimentación de este modo. Hay también el caso de Argentina en los años 2000 que estableció una economía paralela para evitar la consecuencia de la caída de su moneda con relación al dólar. Estamos pues en frente de un problema de cambio de cultura que se refiere al conjunto de un estado y de una población. Importar productos para elevar su nivel de vida mientras que los impuestos son escasos, no permite desarrollar las inversiones públicas y los trabajos de infraestructuras que son la base de un desarrollo económico ya que esto se traduce rápidamente en un resplandor de los déficit públicos.  El caso de Grecia y los países del Sur de la Unión Europea en 2010 demuestran que la oligarquía financiera no puede ya satisfacerse con la situación actual y tolerar países en los cuales cohabitan economía comercial y economía sumergida en detrimento de la hacienda pública de los Estados. La oligarquía financiera combate así estos Estados que no respetan el juego de la doctrina financiera néolibérale. Es una manera de poner de manifiesto que no hay otra solución que el liberalismo económico que no tolera las organizaciones en red y las economías sumergidas.

A la espera de la solidaridad política entre los Estados para pasar este obstáculo económico principal entre países productores y países consumidores no productores, las medidas preconizadas por la oligarquía financiera contra los países del Sur se conocen: supresión de todo lo que afecta al sistema social de protección de los ciudadanos, reducción del salario y el número funcionarios. En clara eliminación del sistema social que es el principal gasto de los Estados debido al pacto republicano. El objetivo se conoce: privatizar los gastos sociales para abrirse de nuevas perspectivas de enriquecimiento para los proprietarios de los medios de producción y las sociedades financieras. Está el objetivo bien del néolibéralisme y el capitalismo vuelto a ser salvaje. Los consumidores, los ciudadanos para sobrevivir deberán bien terminar por pagar y trabajar según los órdenes de los nuevos amos del mundo que tienen por fin medios para enriquecerse sin los límites colocados por los Estados. Los ricos están muy cerca de llegar a hacer la demostración al pueblo que solamente la ley del enriquecimiento y la libertad de la propiedad privada son capaz de dirigir y organizar el mundo. La solución de la intervención de los Estados no sería mientras que fuente de derroche de los recursos y de ineficacia política económica y social. Pero son aún aquí que en los argumentos de la oligarquía financiera anglosajona que tiene dificultades a admitir que otra cultura pueda él resistir. No es necesario ser un adivino para saber que las poblaciones van a implicarse diferentemente y en el sentido opuesto de las soluciones imaginadas por los financieros. Un funcionario griego (o francés) que trabajará menos pagarse tiempo menos utilizará su de trabajo para una segunda actividad que inevitablemente se remunerará a través de la economía sumergida. Habrá pues menos impuestos sobre la renta para las cajas del Estado y más aún de economía sumergida. Se tomará a los financieros pues a su propia trampa y las deudas no podrán terminar sino por obstruirlos aunque de antemano habrán pagado a fuerzas del orden y a mercenarios para apoderarse de los bienes materiales e inmobiliarios de las poblaciones quienes habrán precipitado en la pobreza. Lo mismo sucede para el problema de las jubilaciones, tanto en Grecia, en Francia como por todas partes en el mundo: retroceder la edad de la jubilación después de 60 años equivale a prohibir a las poblaciones tener una segunda actividad no comercial para preservar su poder adquisitivo. Está claro que más allá de 60 años, en particular, en Francia, los pocos asalariados trabajan y las empresas que ya quieren eliminar a los asalariados de más de 55 años no tienen una cultura para favorecer este cambio del mundo del trabajo. Los ciudadanos bien se ven obligados a comprender que no se trata que de una medida contable brutal para reducir el importe de su pensión de jubilación y prohibirles la disponibilidad y el acceso a intercambios organizados en red de ayuda mutua y solidaridad. Por el contrario, ir con una pensión de jubilación calculada convenientemente a 60 años, aunque es de un importe modesto, permite aún para un asalariado disponer de cinco a diez años para realizar pequeños trabajos en él o para otros, participar en otro tipo de intercambios con el fin de mejorar sus condiciones de vida y preparar su final de vida. La jubilación a 60 años es también un grito y una pretensión para salir por fin de este sistema económico y escaparse a la tensión, a la dirección autocrática, al paternalismo y a las peores relaciones sociales que caracterizan Francia entre los países industrializados. Tras 60 años, la jubilación es la ocasión de dejar en parte el sistema de poder económico para integrar redes económicas y sociales en las cuales las condiciones de vida son mejores y las respuestas a nuestras razones vivir más presentes. Encontramos aquí el conflicto recurrente entre voluntad dominadora de los dirigentes de los sistemas de poder y voluntad de cooperar de los ciudadanos para organizarse en redes solidarias. Negarse a tener en cuenta estos aspectos culturales para martillar argumentos racionales y contables para defender la ideología de un sistema poder se convierte en entonces las señales tangibles de una denegación del diálogo, de un autismo político injustificable e insoportable que conduce a la explosión social del sistema de poder. A fuerza de negarse a tener en cuenta las organizaciones en redes que apoyan penosamente nuestra organización social, los dirigentes de nuestros sistemas de poderes lo trabajan mismos lo a sus pérdidas. Están aquí en el centro de nuestra parte 4 que va a seguir en nuestro sitio web.

Esta crisis nos conduce pues directamente a una nueva crisis mundial fundamental, a una elección de sociedad y civilización. Después de la eliminación de los sistemas de poder comunista, nazi y fascista, el sistema capitalista liberal llegó a excesos insoportables que es necesario eliminar ahora dejando nuestros sistemas de poderes.

 

la consecuencia de este texto se pondrá en línea en la publicación de la versión 2 del lugar fileane.com: estos textos implicarán vínculos hipertextos con recursos documentales que permiten al lector profundizar tal o cual punto. El texto presentado aquí es apoyado por una revista de prensa en la crisis actual y de otros textos ya publicados en la versión 1 del lugar. Cada parte tiene su propia documentación. La versión 2 tiene por objetivo ser más sucinta e ir de la explicación de los funcionamientos de los sistemas de poderes y redes a la puesta en la práctica de nuevas organizaciones en red.

 

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