La Constitución europea y nuestro abandono de 1790

 

¡Cuestión subsidiaria a dimensión europea, euh... no, revolucionaria !

 

 La posición francesa ante la adhesión a la constitución europea, más allá de cuestiones de táctica política secundarias, desconcierta a los partidarios de la República resultante de la revolución de 1789, que sean de izquierda como derecha. El origen de este desconcierto reside en el principio de subsidiariedad.

 Este principio apenas plantea dificultad de comprensión : el recurso a una organización jerárquicamente superior no debe tener lugar hasta que las organizaciones no llegan a solucionar un litigio o cuando una cuestión se refiere a todas las organizaciones de un mismo nivel y que es mejor tratar esta cuestión a nivel jerárquico superior de una manera común más que de dejar cada organización solucionar a su manera esta situación con todos los riesgos de conflictos o mala interpretación, de soluciones más o menos pertinentes que esto implica. Este principio se basa en la sensatez, del pragmatismo, de la eficacia para llegar a la paz y al progreso en estas organizaciones. Allí no es el problema francés.

 Aún es necesario que haya organizaciones de un mismo nivel y organizaciones de nivel jerárquicas superiores. En la cumbre del sistema de poder republicano, hay el estado, la nación resultante de 1789. pero a continuación para nosotros franceses la situación se complica : la revolución de 1789 hizo el vacío entre el estado y los ciudadanos. Todas las organizaciones intermedias estuvieron prohibidas, principalmente en 1790 por la ley el Sombrerero. ¿Cómo entonces adoptar un principio de subsidiariedad en Francia ? De antemano, debemos abandonar el zócalo filosófico, ideológico de 1789 y los empréstitos políticos a las ideas de Juan- Jacques Rousseau que para defender la libertad individual que lleva a cabo ineluctablemente público, suprime todos los cuerpos intermedios de la sociedad y so'lo concede al estado un papel secundario.

 Europa, su constitución que se basa en este principio de subsidiariedad, no son pues una amenaza para la soberanía de la nación francesa. La cuestión es mucho más ésta : ¿¿/ cómo se hace que la nación haya podido acaparar tantos poderes centralizados, haya podido suprimir el papel de las organizaciones sociales básicas en el punto hacer imposible el recurso a esta subsidiariedad, mecanismo básico en una organización basada en un planteamiento confederal que respeta cada organización básica buscando al mismo tiempo sinergias a través de alianzas, de las Uniones entre ellas ? ¿Y esto por supuesto a mil de lugares de las ideas de Rousseau ? Europa es pues una verdadera oportunidad para francés corregirnos los errores de 1789 y poner fin a esta descentralización histórica del absolutismo real en la República, el centralismo del sistema de poder so'lo cambiando nombre.

 ¡Entonces las cuestiones de empleos, las políticas sociales se preverán diferentemente en nuestro país que en espera de las decisiones de un Presidente de la República con relación a una ratificación de un Tratado constitucional!

 Una organización en red (como la desarrollamos sobre www.fileane.com ) se basa en el principio de subsidiariedad e incluso la iglesia romana sigue siendo fiel a este principio aunque desde el Concilio de Nicea prohíbe las redes de comunidades como lo fueron las primeras comunidades cristianas. " la Gran Ley que vincula " del pueblo iroquois que sirvió de base de trabajo a Benjamin Franklin, Thomas Jefferson y John Adams para redactar en 1776 la Declaración de Independencia de Estados Unidos luego en 1787 la Constitución americana, se basa en un desarrollo político, económico y social de este principio de subsidiariedad. Cuando Marx y Engels, a su vez estudiaron esta constitución confederal india, ellos pudieron reanudar las palabras de C Colden que en 1727 escribía : " en cuanto a organización política y social, el Iroquois excedió a los Romanos ". Engels descubrirá la organización de una sociedad que no conoce aún al estado, el estado que supone un poder particular separado del conjunto de los ciudadanos que lo componen. ¡En esta confederación iroqu desde los años 1300, todos son iguales, incluidas las mujeres y vivían en paz antes de la llegada de los colonos europeos!

 ¿Entonces por qué aquí pasar asuntos europeos a los asuntos indios iroquoises ? Porque si esta constitución confederal de la Gran Ley que vincula del " pueblo que construye " es siempre existente, todo el pro'ximo hoy tanto que procede de los mismos movimientos monásticos irlandeses y benedictinos que en casa, en Europa, desarrollaron una organización en red idéntica a partir del conocimiento salvado desde los templos del Egipto antiguo, en particular del templo de Dendérah encargado de las Leyes divinas y matemáticas celestiales. A menos que en Europa, no pudo suprimir los sistemas de poder del rey de Francia y el papa de Roma que terminó por asociarse para traicionar este movimiento y a destruirla en 1307, un viernes 13 de octubre, la Biblia por la que no se soporta la contradicción del conocimiento de Dendérah. La historia se descubre y enciende los u'ltimos errores. El estado sustituirá nunca la creatividad, al calor, a la motivación y al espíritu de emprender organizaciones básicas de una sociedad en el trabajo o que vivirá sus amores en familias, comunidades combinándose entre ellas para perseguir sus objetivos sociales. El estado no puede substituirse menos él mismo a la sociedad civil a de superarlo y volverlo pasivo bajo su autocratie. Habría tiempo para francés reanudarnos en manos nuestra revolución para acabarlo, probablemente según las ideas de Rousseau puesto que su orden salvaje, el del que se había propuesto hablar al igual que Montesquieu, Voltaire, Locke, Hobbes, era completamente iroquois o del pueblo haudenosa. ¡Lejos ser un extranjero del Nuevo Mundo, este indio, políticamente, era el hermano de los caballeros y monjes franceses y europeos que se quemó sobre la hoguera de la Investigación o el rey de Francia, estos reyes maudits !

 Lejos maldecir la Constitución europea y su principio de subsidiariedad contrario a los fundamentos centralizadores de la 5.o República Francesa, acaban nuestra revolución francesa y restauran una organización en red. ¡Dejemos nuestros sistemas de poderes civiles y religiosos ! A continuación propondremos otra digna constitución europea del pensamiento civilizador y humanista que vivido algunos siglos sobre nuestro suelo, que se destruyó allí al igual que en Centroamérica y del Sur por los conquistadores al saldo del papado, que subsiste siempre a menor escala sobre los bordes del Santo- Laurent, cerca del Acadie. Así, no desterramos ninguna hacha de guerra ni atizamos ninguna pasión fuente de conflictos étnicos o religiosos, aportamos una brasa para encender el fuego y encontraremos bien entre nosotros a algunas personas a quienes confiaremos el mantenimiento y la vigilancia del fuego del Consejo del 25 ó 30 Naciones de Europa o mejor, del 50 60 pueblos y organizaciones sociales, órdenes caballeros, federaciones de asociaciones de Europa... ¡no es ni brujo ni Sioux ! pero como mínimo Iroquois, si no benedictino, templier, caballero, resumidamente para personas sin miedo y sin reproches, al valor y a la fe en el ser humano intactas... ¡oh ! ¡un poeta francés actual puede también ponerse en los pasos de este mayores sobre el camino de vida y unirse al pueblo que construye espacios de vida política, económica y social locales, franceses, europeos, mundiales y esto, ustedes la comprendieron, en función de esta orden viejo principio de subsidiariedad !

 

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